Palermitana próxima a los 50 años, lleva consigo un bagaje rico de experiencias y mucho amor por la vida. Fue azafata durante casi 20 años, por lo que conoció muchos países y encontró gente de distintas procedencias y culturas. “He trabajado mucho sobre mí misma, en la escucha de los demás y en la observación de cuánta diversidad y belleza caracterizan el mundo y la gente que lo habita. Ahora, con mucha pasión y amor, quiero compartir y dar testimonio de cómo el coraje de la fe y la conciencia de ser hijos nos ayudan a encontrar el valor y el verdadero significado de nuestra existencia.”