Durante los días 25 y 26 de julio se llevaron a cabo las solemnes celebraciones en honor a Santa Venera, Virgen y Mártir, patrona de la ciudad y de la diócesis de Acireale, las cuales congregaron a miles de fieles e invitaron a la comunidad a redescubrir el significado auténtico de los festejos a través del testimonio de la joven mártir.
La Diputación de la Real Capilla de Santa Venera, en sinergia con el Círculo Santa Venera y la Basílica Catedral, dirigida por el párroco don Mario Fresta, coordinó la organización de la fiesta, ofreciendo un amplio programa litúrgico y devocional.
El obispo de Acireale, mons. Antonino Raspanti, presentó durante las celebraciones a Santa Venera como una mujer plenamente libre por pertenecer a Cristo. Su virginidad consagrada, explicó, es el signo de una elección radical que no mortifica la naturaleza humana, sino que la lleva a su plenitud en el amor de Dios.
El obispo dirigió asimismo su pensamiento a las tragedias que marcan nuestro tiempo, recordando a las víctimas de las guerras y las muertes en el Mediterráneo, donde tantos migrantes pierden la vida. Señaló así las heridas de nuestra época, desde los feminicidios hasta las guerras y cualquier forma de violencia o explotación de la persona, observando que «hemos perdido el sentido del límite y de las relaciones», dejando espacio a la lógica de la posesión en lugar de la del don. «El cuerpo es un don recibido de Dios» y «la dignidad humana es intocable», recordó, señalando a Santa Venera como modelo de caridad, evangelización y valentía para una sociedad llamada a redescubrir el respeto por la persona.
En el Pontifical de la Solemnidad, el eparca de Piana degli Albanesi, el obispo mons. Raffaele de Angelis, invitó a los fieles a vivir la fiesta como un auténtico acontecimiento de gracia. «Las campanas, la iluminación y el paso del busto reliquia por las calles encuentran su verdadero significado solo si conducen a Cristo», afirmó, recordando que «el Evangelio no pertenece al pasado, sino que sigue engendrando hoy hombres y mujeres de fe». La santidad, subrayó, se construye ante todo en la vida cotidiana, en la fidelidad a las propias responsabilidades, en la caridad hacia los más frágiles y en el testimonio del Evangelio en las familias, el trabajo y la sociedad. De ahí su invitación final: «No basta la emoción de la fiesta, se necesita una vida transformada en Cristo».
El presidente de la Diputación de la Real Capilla de Santa Venera, Salvo Iannuli, expresó su satisfacción por el clima de colaboración con las instituciones eclesiásticas y civiles, especialmente con el alcalde de Acireale, Roberto Barbagallo.
«El éxito de las celebraciones – declaró Iannuli – es fruto de la sinergia entre instituciones eclesiales, asociaciones y voluntarios. Solo a través de una colaboración auténtica es posible custodiar y transmitir el patrimonio de fe y tradiciones que Santa Venera sigue representando para nuestra comunidad».
Las celebraciones renovaron el profundo lazo que une a Acireale con su Santa Patrona y confirman que la fiesta sigue siendo un signo vivo de la fe de un pueblo que contempla a Santa Venera como modelo de santidad y testigo del Evangelio.
Fuente e imagen: Comunicado de prensa de la Oficina de Comunicación Social de la diócesis de Acireale

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