Cuarenta miembros asociados del Instituto Familia de las Discípulas de Cristo (FDC), procedentes de las diócesis de Bururi, Buyumbura, Rutana y Ruyigi, participaron en una sesión de formación sobre la Noviolencia Activa (NVA).
Organizada del 17 al 18 de agosto de 2026 en el Seminario Menor de Buta, en la diócesis de Bururi, sede del Instituto, la capacitación tuvo como objetivo fortalecer las competencias de los participantes en la prevención y resolución pacífica de conflictos, tanto en sus familias como en sus entornos profesionales y comunitarios.
La sesión estuvo a cargo de una religiosa de la Familia de las Discípulas de Cristo. Se enmarca en la misión compartida del Instituto y sus miembros asociados laicos: promover y acompañar a las Comunidades Eclesiales de Base para que sean testimonios vivos del amor de Dios Padre.
Miembros asociados llamados a ser artesanos de paz
Los cuarenta asistentes incluían a 11 hombres, 15 mujeres y 14 jóvenes solteras. Mediante este encuentro, el Instituto FDC busca dotar a sus miembros asociados de herramientas prácticas que les permitan comprender mejor los mecanismos de la violencia, prevenir desavenencias y forjar soluciones basadas en el diálogo, la justicia y la reconciliación.
Las enseñanzas se centraron en la Noviolencia Activa como respuesta transformadora frente a la violencia, la prevención y manejo de conflictos, la atenuación de sus efectos perjudiciales y la construcción de vínculos fundamentados en la equidad y el respeto recíproco.
La jornada también abordó la sanación de traumas, prestando especial atención a cómo responde el cuerpo ante el estrés y las vivencias difíciles. Los participantes recibieron orientación sobre pautas para superar los traumas y sus consecuencias.
Entre los contenidos tratados destacaron igualmente la Comunicación No Violenta (CNV), el perdón y la reconciliación.
Comenzar la noviolencia por uno mismo
Al concluir la formación, los participantes expresaron su satisfacción, señalando haber adquirido conocimientos e instrumentos valiosos para transformar el modo en que gestionan tensiones y discrepancias.
Según los testimonios compartidos, el espacio formativo favoreció el fortalecimiento de la autoconfianza y la fe en los demás, desarrollando capacidades humanas y profesionales claves para afrontar los desacuerdos en la vida cotidiana.
Pierre Niyonizigiye: «Las enseñanzas recibidas me ayudarán a cumplir mejor mi misión»
Niyonizigiye, catequista de la parroquia de Rutovu y responsable de la institución del Ubushingantahe, valoró especialmente los temas tratados durante las jornadas.
«Como catequista y responsable de la institución del Ubushingantahe, trato con muchas personas. Las enseñanzas recibidas me ayudarán a cumplir mejor mi misión de guiar a otros en la resolución pacífica de conflictos».
A su juicio, este encuentro le permitió conocer nuevas estrategias para aportar a la edificación de un entorno más fraterno, justo y pacífico, partiendo de la transformación personal.
Subrayó asimismo el profundo impacto que tuvo en él la reflexión sobre el perdón y la reconciliación, ilustrada con el ejemplo de Nelson Mandela. Desde su perspectiva, profundizar en las causas de un conflicto y ayudar al prójimo a desprenderse del odio y el rencor constituye un sendero indispensable hacia la paz.
Al cierre de la sesión, Niyonizigiye se comprometió a no reproducir la violencia ni a responder a ella por vías agresivas, dando absoluta prioridad al diálogo, el discernimiento de las causas de fondo y la conciliación.
Félicien Ndayiganyiye: «Es urgente sembrar justicia y verdad»
Para Félicien Ndayiganyiye, los temas impartidos representan un instrumento fundamental para encarnar la noviolencia a diario y transmitirla a quienes lo rodean.
Puso de relieve que, entre los detonantes esenciales de conflicto señalados por los participantes, la injusticia ocupa un lugar preponderante.
«Es urgente hacer un llamamiento firme a sembrar la justicia y la verdad».
Félicien Ndayiganyiye alienta igualmente a quienes enfrentan divergencias a sentarse juntos y anteponer el diálogo para hallar soluciones conjuntas a sus dificultades.
Una formación integrada en un camino más amplio
Esta capacitación destinada a miembros asociados complementa la desarrollada en abril de 2026, donde 94 religiosas de la Familia de las Discípulas de Cristo profundizaron en idénticas temáticas.
A través de estos itinerarios, el Instituto FDC ratifica su compromiso con la promoción de una cultura de paz, entendimiento, justicia, perdón y reconciliación.
La preparación de los miembros asociados marca un hito en la misión conjunta entre las religiosas de la congregación y el laicado. Al afianzar sus destrezas, el Instituto procura que estos últimos actúen como promotores activos en sus hogares, espacios laborales y comunidades, previniendo situaciones violentas y propiciando la fraternità.
Con este proyecto, la Familia de las Discípulas de Cristo reafirma que la noviolencia trasciende la teoría: se origina en la conversión interior y fructifica en el encuentro con los demás.
Foto de la hermana Gaudence Nininahazwe

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