Las Obras de Misericordia son ejemplos de cómo llevar a la práctica el mandamiento del amor fraterno: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,39), explicitado en diversas enseñanzas del Evangelio (Mt 25,31-46). Se trata de 14 acciones – 7 corporales y 7 espirituales – mediante las cuales los fieles cuidan al prójimo en sus necesidades físicas e inmateriales.
Las Obras de Misericordia no deben entenderse como meros preceptos dogmáticos, sino como una auténtica guía práctica que muestra cómo convertir en actos la palabra de Jesús, practicando el amor, la escucha y la justicia social en la vida cotidiana.
Obras de Misericordia Corporales y Obras de Misericordia Espirituales
En la tradición cristiana, las 14 Obras de Misericordia se dividen en dos categorías de 7:
- Obras de Misericordia Corporales: orientadas a las necesidades físicas y básicas de la persona.
- Obras de Misericordia Espirituales: se refieren a las necesidades de la vida interior de la persona e invitan a ofrecer apoyo y orientación moral.
Corporales
| N. | Obra de Misericordia |
|---|---|
| 1 | Dar de comer al hambriento |
| 2 | Dar de beber al sediento |
| 3 | Vestir al desnudo |
| 4 | Hospedar al peregrino |
| 5 | Visitar a los enfermos |
| 6 | Visitar a los presos |
| 7 | Enterrar a los muertos |
Espirituales
Las 7 Obras de Misericordia Corporales
Las Obras de Misericordia Corporales indican a quien las practica el camino para cuidar de forma concreta al prójimo, protegiendo su dignidad física y sus necesidades básicas, como la alimentación, la acogida y los cuidados. Estos actos invitan al fiel a reconocer el valor sagrado del cuerpo humano, prestando especial atención a los más necesitados, como los enfermos, los hambrientos y los marginados.
Las 7 Obras de Misericordia Corporales son:
- Dar de comer al hambriento
- Dar de beber al sediento
- Vestir al desnudo
- Hospedar al peregrino
- Visitar a los enfermos
- Visitar a los presos
- Enterrar a los muertos
Dar de comer al hambriento
Dar de comer al hambriento significa reconocer que la alimentación es un derecho fundamental de toda persona, mediante un acto que responde a una necesidad básica ligada a la supervivencia.
Esta obra de misericordia pide ver en el hambre del prójimo una carencia que afecta a toda la comunidad, no solo al individuo. Desde esta perspectiva, alimentar a quien lo necesita no representa únicamente la satisfacción de una necesidad fisiológica, sino un acto de dignidad y cuidado que, a través del compartir, permite construir una sociedad más justa, hecha de amor y respeto por la vida.
Ejemplos del Evangelio: la multiplicación de los panes y los peces (Mt 14,13-21)
Tras la muerte de Juan el Bautista, Jesús se retira a un lugar desierto y apartado. Allí llega a pie una multitud desde las ciudades para escucharlo. Se acerca la tarde y los discípulos se aproximan a su Maestro para sugerirle que despida a quienes han acudido a él, de modo que puedan ir a las aldeas cercanas a comprar comida.
Jesús, sin embargo, pide a los suyos que alimenten ellos mismos a la multitud. Los discípulos reaccionan con desconcierto: solo disponen de cinco panes y dos peces, una cantidad de comida insuficiente para saciar a todos los presentes.
Jesús invita a las personas a sentarse sobre la hierba y, ante ellas, alza los ojos al cielo, pronuncia la bendición, toma el pan, lo parte y se lo entrega a los discípulos para que lo repartan a todos. La comida basta para alimentar a todos y sobran incluso doce cestas llenas.
Así, el Hijo de Dios realiza un milagro concreto que permite satisfacer una necesidad corporal. Para afrontar el hambre, la respuesta más auténtica reside en la voluntad de compartir: así es como la escasez se convierte en abundancia.

Ser testigos de misericordia – AZADONAR
La sección «Testimoni di misericordia» con el libro (hojeable) de Nino Savarino. Este lunes, el verbo «cavar» y la Obra «dar de comer al hambriento». Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia di Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de diversos proyectos y del blog. Del…

“Las obras del corazón” – La primera obra de misericordia corporal
Una breve meditación de mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la primera obra de misericordia corporal, para vivirla concretamente en el día a día. «Las obras del corazón» es un opúsculo escrito por mons. Paolo Giulietti con ocasión del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando aún era obispo auxiliar de Perugia…
Dar de beber al sediento
Dar de beber al sediento significa proteger uno de los bienes más preciosos de la humanidad y hacerlo accesible a todos. El agua no solo responde a la necesidad más inmediata del cuerpo humano, sino que se convierte en símbolo de vida y regeneración. La sed del prójimo no es solo material, sino también íntima y espiritual: es la sed de quien no encuentra sentido a su existencia, de quien busca en el otro el consuelo que ha perdido.
El papa Francisco dedicó una gran parte de su encíclica «Laudato si’», en 2015, a lo que él denomina «La cuestión del agua». Al respecto escribe: «El acceso al agua potable y segura es un derecho esencial, fundamental y universal, porque determina la supervivencia de las personas y por eso es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos» (n.º 30).
Ejemplos del Evangelio: Jesús recibe de beber en la Cruz (Jn 19,28)
Jesús agoniza en la Cruz. Exhausto por el suplicio, deshidratado y sufriendo, pronuncia estas palabras: «Tengo sed».
En esta sencilla frase, el Hijo de Dios manifiesta su naturaleza humana. Uno de los presentes, al oír su petición, empapa una esponja en una bebida agria que los soldados utilizan para calmar la sed, la coloca en el extremo de una rama de hisopo y la acerca a sus labios.
Aquí Jesús no es quien realiza el acto de misericordia, sino quien lo recibe: en la sinceridad de ese gesto redescubre la compasión humana, un destello de luz en un escenario tan dramático y brutal. En ese momento, Jesús pronuncia sus últimas palabras antes de entregar su espíritu: «Todo está cumplido».

Ser testigos de misericordia – OFRECER
Un capítulo por entrega del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador en varios proyectos y del blog. Del Salmo 63 (62): Oh Dios, tú eres mi Dios; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti Ofrecer, momento de encuentro y enriquecimiento mutuo…

“Las obras del corazón” – La segunda obra de misericordia corporal
Una breve meditación de Mons. Paolo Giulietti, Arzobispo de Lucca, sobre la segunda Opera de misericordia corporal, para vivirla de manera concreta en la vida cotidiana. «Las obras del corazón» es un folleto escrito por Mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando todavía era obispo auxiliar de…
Vestir al desnudo
Vestir al desnudo significa devolver protección, dignidad y pertenencia. Una prenda puede cubrir el cuerpo, pero también ayudar a una persona a sentirse de nuevo acogida y reconocida. Esta obra invita a devolver su valor a quien ha sido privado de él, a quien ha sido despojado de todo. Es un acto que afronta la marginación, la enfermedad y la discriminación mediante el cuidado, la protección de los más débiles y la acogida de las vulnerabilidades humanas.
Ejemplos del Evangelio: el padre viste al Hijo Pródigo arrepentido (Lc 15,11-32)
Un joven pide a su padre la parte de la herencia que le corresponde, abandona el hogar familiar y se va a vivir lejos, dilapidando sus riquezas en una vida de excesos. Una hambruna azota el país donde reside y lo reduce a la pobreza absoluta: acaba cuidando cerdos, vestido con harapos y despojado de su posición.
Arrepentido, el joven decide volver con su padre, esperando ser acogido como jornalero. El padre lo ve llegar, corre a su encuentro, lo abraza y lo besa. El hijo comienza a expresar su contrición, pero el padre lo interrumpe de inmediato, se dirige a sus criados y ordena: «Deprisa, traed el mejor vestido y ponédselo, colocadle un anillo en el dedo y sandalias en los pies».
Con ese gesto de profunda humanidad y compasión, el padre no se limita a vestir a su hijo, sino que le devuelve la dignidad perdida, lo acoge de nuevo en la familia y le concede el perdón completo.

Ser testigos de misericordia – PARTIR
Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia di Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de varios proyectos y del blog. Del Salmo 121 (120) cántico de las subidas Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde vendrá mi ayuda? Mi auxilio viene del Señor, que hizo…

“Las obras del corazón” – La tercera obra de misericordia corporal
Una breve meditación de mons. Paolo Giulietti, Arzobispo de Lucca, sobre la tercera obra de misericordia corporal, para vivirla concretamente en el día a día. «Las obras del corazón» es un folleto escrito por mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando aún era obispo auxiliar de Perugia…
Hospedar al peregrino
Hospedar al peregrino significa abrir espacios de encuentro y superar el miedo al otro. Cada persona que llega trae consigo sufrimientos, sueños y riquezas que compartir. Un extranjero lejos de casa no busca solo refugio, sino que desea sentirse acogido, respetado en su identidad y reconocido en su humanidad.
Acoger a los extranjeros es, por tanto, una invitación a abrirse profundamente a historias, culturas y costumbres distintas. Significa replantear todas nuestras políticas migratorias, sabiendo que «el Señor… ama al extranjero» (Dt 10,18). Y Dios nos pide amar a los extranjeros como él: «¡Amad, pues, al extranjero!» (Dt 10,19).
Todos somos extranjeros: «No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto» (Ex 22,20). Y todos somos huéspedes de Dios: «porque la tierra es mía y vosotros sois para mí como extranjeros y residentes» (Lv 25,23).
Quien ha recibido misericordia sabe que la gran novedad es que el propio Jesús se identifica con cualquiera que necesite ser acogido: «Quien os recibe a vosotros me recibe a mí, y quien me recibe a mí recibe al que me ha enviado» (Mt 10,40). «Era extranjero y me acogisteis» (Mt 25,35).
Ejemplos del Evangelio: dos discípulos acogen a un extranjero en el camino de Emaús (Lc 24,13-34)
Es el día de la resurrección de Jesús: dos discípulos caminan hacia la aldea de Emaús, cerca de Jerusalén, tristes y abatidos por la muerte de su Maestro. Durante el camino, un desconocido se les acerca y comienza a conversar con ellos sobre el sentido de las Sagradas Escrituras.
Al llegar a su destino, el extranjero se despide, mostrando la intención de continuar solo, pero los dos discípulos lo detienen y lo invitan a quedarse con ellos. El caminante acepta.
Durante la cena, el huésped toma el pan, pronuncia la bendición y lo parte, entregándoselo a los dos discípulos. En ese gesto tan familiar para ellos, los dos reconocen en el extranjero a Jesús resucitado.
El episodio adquiere así un significado profundamente simbólico: al acoger a un desconocido, los dos discípulos, sin saberlo, han dejado entrar a Dios en su casa.

Ser testigos de misericordia – ACOGER
Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de varios proyectos y del blog. Del Salmo 15 (14) Señor, ¿quién habitará en tu tienda? ¿Quién morará en tu monte santo? Aquel que camina sin tacha, actúa con justicia y habla…

“Las obras del corazón” – La cuarta obra de misericordia corporal
Una breve meditación de Mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la cuarta Obra de misericordia corporal, para llevarla a la práctica en la vida cotidiana. «Las obras del corazón» es un folleto escrito por Mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, etapa en la que servía como…
Visitar a los enfermos
Visitar a los enfermos significa afirmar que ninguna enfermedad puede borrar el valor de una persona. La escucha y la cercanía se convierten en medicina del alma. La enfermedad no solo debilita el cuerpo, sino que genera aislamiento y miedo. Esta obra nos recuerda que la soledad del sufrimiento debe afrontarse mediante la presencia constante, el compartir y el cuidado. Ante la fragilidad del cuerpo, el consuelo permite preservar la dignidad del prójimo y devolverle su inestimable valor humano.
Ejemplos del Evangelio: la curación del paralítico de Cafarnaúm (Mc 2,1-12)
Jesús se encuentra en Cafarnaúm, un pueblo de pescadores de Galilea. Cuando se difunde la noticia de su presencia, todos los habitantes acuden a la casa que lo acoge, haciendo imposible incluso llegar a la puerta.
Entre los presentes hay también un hombre paralizado, que ha llegado gracias a la ayuda de cuatro personas misericordiosas que lo han transportado en su camilla. La multitud, sin embargo, impide a los cuatro hombres llevar al enfermo ante Jesús. No se rinden, suben al tejado de la casa y, aprovechando una abertura, consiguen bajar al enfermo desde arriba.
Jesús queda profundamente conmovido por la voluntad y el empeño de los cuatro hombres y los recompensa concediéndoles el perdón de todos sus pecados. Después se dirige al enfermo, perdona también sus pecados y lo cura: el hombre se levanta por sus propios medios y regresa a casa, sanado en cuerpo y espíritu.
El milagro de Jesús llega solo al final del episodio: antes, el acto de cuidado más profundo y desinteresado es el de los cuatro hombres, que deciden no abandonar al desdichado, sino conducirlo hacia el camino de la curación.
Visitar a los presos
Visitar a los presos es un acto de profunda humanidad, propio de quien reconoce que toda persona es más grande que sus errores y conserva su dignidad incluso en la privación de libertad. La reclusión genera aislamiento y prejuicios sociales: esta obra de misericordia pide ofrecer escucha y esperanza a quien se ha equivocado, afirmando que toda vida merece una oportunidad de redención y recordando que la verdadera justicia no se agota en el castigo, sino que se cumple en la reeducación.
Cada uno debe preguntarse cómo obedecer el mandato de la Palabra de Dios: «Compartisteis el sufrimiento de los presos y aceptasteis con alegría ser despojados de vuestros bienes, sabiendo que poseíais bienes mejores y más duraderos» (Hb 10,34); «Acordaos de los presos, como si estuvierais encarcelados con ellos, y de los que sufren, pues también vosotros estáis en un cuerpo mortal» (Hb 13,3).
El papa Francisco dijo: «No olvidemos que también Jesús y los apóstoles experimentaron la prisión. En los relatos de la Pasión conocemos los sufrimientos a los que fue sometido el Señor: capturado, arrastrado como un malhechor, ridiculizado, flagelado, coronado de espinas… ¡Él, el único Inocente! También san Pedro y san Pablo estuvieron en la cárcel (cf. Hch 12,5; Flp 1,12-17)… Es conmovedor el pasaje de los Hechos de los Apóstoles que narra el encarcelamiento de Pablo: se sentía solo y deseaba que algunos amigos fueran a visitarlo (cf. 2 Tim 4,9-15). Se sentía solo porque la gran mayoría lo había dejado solo… el gran Pablo».
Ejemplos del Evangelio: Jesús habla del fin de los tiempos
«Estuve en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,31-46)
Jesús pronuncia estas palabras al describir el momento del Juicio Final. Una afirmación que provoca confusión entre sus discípulos, que se preguntan cuándo estuvo preso su Maestro.
«En verdad os digo: todo lo que hicisteis a uno solo de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis», explica Jesús. Una revelación que se refiere a cualquiera que haya sido privado de libertad y que no distingue entre culpables e inocentes. Estas palabras nos recuerdan que visitar a los presos no significa aprobar sus decisiones, sino reconocer a Dios también en la fragilidad y en el error.

Ser testigos de misericordia – ENCONTRAR
Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia di Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de varios proyectos y del blog. Del Salmo 133 (132) ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Allí envía el Señor bendición y vida eterna. Encontrar…

“Las obras del corazón” – La sexta obra de misericordia corporal
Una breve meditación de mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la sexta Obra de misericordia corporal, para vivirla concretamente en el día a día. «Las obras del corazón» es un opúsculo escrito por mons. Paolo Giulietti con ocasión del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando todavía era obispo auxiliar de Perugia…
Enterrar a los muertos
Enterrar a los muertos significa preservar el valor único de cada vida hasta el último instante. Es un gesto de respeto, memoria y esperanza mediante el cual la comunidad afirma que nadie debe ser olvidado. Enterrar a los muertos también significa acompañar el sufrimiento de quienes permanecen y recordar que la muerte no borra el valor de quien ha vivido: el cuidado del prójimo continúa más allá de su existencia terrenal y se transforma en memoria, oración y esperanza de eternidad.
Es necesario intensificar en cada comunidad la «pastoral del duelo». El funeral no debe ser un momento de celebración de la vida del difunto, sino de proclamación solemne del Misterio Pascual de Jesús que, con su Resurrección, nos hace resucitar con él.
La Iglesia no afirma la inmortalidad del alma, sino que proclama en su «Credo»: «Creo en la resurrección de la carne y en la vida eterna» (Símbolo de los Apóstoles); «Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro» (Símbolo niceno-constantinopolitano).
Pablo anuncia la resurrección no como exigencia de una supuesta inmortalidad del alma, sino del amor de Dios por el ser humano: «El cuerpo es para el Señor, y el Señor para el cuerpo» (1 Co 6,13). Es una idea que nos estremece: Dios mismo ama y santifica nuestro cuerpo, llamado a la inmortalidad, miembro del propio cuerpo de Cristo, «templo del Espíritu Santo» (1 Co 6,13-19).
Ejemplos del Evangelio: la digna sepultura de Jesucristo (Mt 27,57-60)
Después de la muerte de Jesús, José de Arimatea, miembro respetado del Sanedrín que se ha convertido en secreto en su discípulo, se presenta con valentía ante Poncio Pilato para pedir el cuerpo sin vida de su Maestro. El prefecto de Judea accede.
El hombre, junto con Nicodemo, acude al Gólgota para ofrecer una sepultura digna: el cuerpo de Jesús es envuelto en lienzos de lino y perfumado con una mezcla de mirra y áloe, según la costumbre funeraria de la época.
Cerca se encuentra un sepulcro nuevo excavado en la roca, aún sin utilizar. Allí José y Nicodemo depositan a Jesús y cierran la entrada con una gran piedra. Incluso ante la muerte, los dos discípulos muestran una profunda veneración y un respeto infinito hacia su Maestro.

Ser testigos de misericordia – DETENERSE
Ante la cruz de Cristo: la obra de misericordia de enterrar a los muertos Ahora, antes de continuar nuestro camino, detengámonos ante la cruz. Cara a cara con Jesús: nosotros y Él / yo y Él. “Ante Jesús no hay secretos: Él lee en el corazón, en el corazón de cada uno de nosotros”. Brotará…

“Las obras del corazón” – La séptima obra de misericordia corporal
Una breve meditación de Mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la séptima obra de misericordia corporal, para vivirla concretamente en el día a día. «Las obras del corazón» es un opúsculo escrito por Mons. Paolo Giulietti con ocasión del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando aún era obispo auxiliar de Perugia…
Las 7 Obras de Misericordia Espirituales
Las Obras de Misericordia Espirituales son actos de compasión dirigidos al bienestar del alma que abarcan las dimensiones emocional, psicológica y relacional. Son actos que invitan al fiel a sentir empatía hacia los demás seres humanos, brindando apoyo moral y espiritual mediante la comprensión, la escucha, el consejo y el perdón.
Las 7 Obras de Misericordia Espirituales son:
- Aconsejar a los dudosos
- Enseñar al que no sabe
- Corregir al que yerra
- Consolar al afligido
- Perdonar las ofensas
- Soportar con paciencia a las personas molestas
- Rogar a Dios por los vivos y por los difuntos
Aconsejar a los dudosos
Toda persona afronta, a lo largo de su vida, momentos de incertidumbre. Aconsejar a los dudosos significa, ante todo, escuchar a quien lo necesita y ofrecer comprensión y cercanía. Solo así es posible dar consejos que realmente ayuden al prójimo, con el propósito de apoyarlo en su búsqueda de claridad, con respeto y discreción, sin desplazar su punto de vista para imponer el propio.
Ejemplos del Evangelio: el escepticismo del discípulo Tomás (Jn 20,25-29)
Tomás, uno de los doce apóstoles, era un hombre pragmático y apasionado. Cuando Jesús resucita y se aparece a sus discípulos, Tomás no está presente. Decide no creer su relato y pronuncia la célebre frase: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en la señal de los clavos y mi mano en su costado, no creeré».
Jesús se aparece a Tomás ocho días después. El Hijo de Dios no se muestra de inmediato a su seguidor escéptico, sino que le concede tiempo para afrontar sus inquietudes. Cuando decide mostrarse, Jesús no lo juzga ni lo reprende por sus dudas, sino que lo acoge. Además, no exige una fe ciega, sino que comprende su escepticismo y le permite tocar las heridas de su martirio.

Ser testigos de misericordia: discernir

“Las obras del corazón” – La primera obra de misericordia espiritual
Enseñar al que no sabe
Las enseñanzas de Jesús muestran que enseñar al que no sabe no significa establecer una relación de superioridad, en la que quien sabe instruye desde arriba a quien no sabe. Al contrario, la transmisión del conocimiento es un gesto de profunda generosidad compartida.
Enseñar al que no sabe significa ofrecer a cada persona las herramientas para emanciparse, comprender el mundo y elevar su mente. No se trata de acumular datos, sino de generar conciencia, descubriendo y valorando los talentos de cada persona para que nadie quede excluido de la posibilidad de crecer.
Jesús nos exhorta: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo lo que os he mandado» (Mt 28,18-20).
Quien ha recibido misericordia descubre talentos, capacidades y responsabilidades que quizá nunca había reconocido, convirtiéndose a su vez en portador de luz para otros: «Como el Padre me ha enviado, así os envío yo» (Jn 20,21). «Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra» (Hch 1,8).
Ejemplos del Evangelio: la mujer samaritana junto al pozo de Sicar (Jn 4,1-39)
Jesús, cansado por un largo viaje de Judea a Galilea, se detiene a descansar junto al pozo de Jacob, en Sicar, en Samaría. Es mediodía, la hora de más calor, cuando llega una mujer con un cántaro en la mano. Ha elegido la hora más calurosa para acudir al pozo y evitar las miradas de reproche: es una persona vulnerable, que ha tenido cinco maridos y convive con un hombre con quien no está casada. Además, es samaritana, un pueblo considerado hereje por los judíos.
Jesús, superando toda convención y todo tabú, le dirige la palabra para pedirle agua. La mujer se sorprende y se pregunta por qué un hombre judío decide hablar con una samaritana. Jesús le explica que, si supiera con quién está hablando, sería ella quien le pediría a aquel hombre «agua viva», para calmar su sed para siempre.
Se inicia así un diálogo intenso: la mujer centra el intercambio en cuestiones prácticas y señala que Jesús ni siquiera tiene un cubo para sacar agua. Después le pregunta cuál es el lugar adecuado para orar.
Jesús la sorprende: le explica que está llegando el tiempo en que las personas ya no estarán separadas por cuestiones étnicas o de lugar, sino que «adorarán al Padre en espíritu y en verdad». Después le muestra que la conoce profundamente, hablándole de sus cinco maridos y de su situación. Finalmente, le revela abiertamente que es el Mesías.
La samaritana abandona el pozo transformada: deja allí el cántaro y corre a la ciudad para transmitir el mensaje recibido. La población la sigue y acude al pozo a escuchar la Palabra. La mujer ha sido instruida y ahora se convierte ella misma en testigo.
Corregir al que yerra
Corregir al que yerra es un acto de amor y valentía: significa utilizar la verdad y la misericordia para ayudar a quien se equivoca a encontrar de nuevo el buen camino. Esta obra concreta la visión de quien se preocupa por el destino del otro, sin abandonarlo al error, sino apoyándolo para que no se perjudique a sí mismo ni a la comunidad. Corregir no significa juzgar o situarse en una posición de superioridad moral, sino ofrecerse como guía, consejero reflexivo y amigo sincero.
Ejemplos del Evangelio: Jesús y la mujer adúltera (Jn 8,1-11)
Una mañana, temprano, Jesús está en el Templo de Jerusalén, rodeado de fieles. Sus enseñanzas se ven interrumpidas por la irrupción de un grupo de escribas y fariseos y, con ellos, una mujer. La empujan al centro de la multitud para exponerla al escarnio público: ha sido sorprendida cometiendo adulterio.
Los acusadores piden a Jesús que dé su opinión, con la intención oculta de tenderle una trampa: si pidiera que la dejaran marchar, el Hijo de Dios violaría la sagrada Ley de Moisés, que prescribe la lapidación por la falta de la mujer; si se pronunciara a favor de la lapidación, contradiría sus propias enseñanzas, que predican la paz y la misericordia.
Aquí Jesús pronuncia la frase proverbial: «El que esté sin pecado, que tire la primera piedra contra ella». Ninguno de los presentes lanza una piedra; el Templo se vacía, dejando solos a Jesús y a la mujer. Él toma la palabra y le pregunta si alguno de sus acusadores la ha condenado: «Nadie, Señor», responde la mujer.
«Tampoco yo te condeno; vete y, en adelante, no peques más», le responde Jesús, rechazando la lógica del castigo sin restar importancia a sus faltas. Así devuelve a la mujer pecadora su dignidad.

Ser testigos de misericordia – ILUMINAR
Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de varios proyectos y del blog. Del Salmo 42-43 (41-42): Envía tu verdad y tu luz; que ellas me guíen y me conduzcan a tu monte santo y a tus moradas. Decía…

«Las obras del corazón» – La tercera obra de misericordia espiritual
Una breve meditación de mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la tercera obra de misericordia espiritual, para vivirla concretamente en la vida cotidiana. «Las obras del corazón» es un opúsculo escrito por mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando aún era obispo auxiliar de Perugia y…
Consolar al afligido
El sentido fundamental de Consolar al afligido reside en la presencia empática, sincera y auténtica ante el dolor de quien sufre. El consuelo no puede eliminar la pena, pero alcanza su plena realización en la escucha y la comprensión de quien afronta una enfermedad, un duelo o es víctima del desaliento y la soledad. Consolar es un acto de cercanía que invita a no mirar hacia otro lado, reconociendo y afrontando la angustia del prójimo.
Quien ha recibido misericordia no está definido por su herida: mediante el encuentro misericordioso puede redescubrir recursos interiores, nuevas relaciones misericordiosas y la certeza de no estar solo en el camino de la vida.
El término hebreo para consolar y consolación proviene de la raíz ‘nhm’, que significa ante todo respirar profundamente, gemir y, en sentido causativo, «hacer respirar», permitir tomar aliento en una situación de dolor o miedo (Gn 50,21). Consolar es ayudar a una persona oprimida, tan aplastada que ya no puede tomar aliento, a respirar de nuevo.
Ejemplos del Evangelio: Jesús ante la tumba de Lázaro (Jn 11,1-45)
Lázaro muere en su aldea de Betania. Cuando Jesús, unido al difunto por un profundo afecto, llega a su tumba, encuentra a las hermanas Marta y María, afligidas por el dolor de la pérdida de su familiar.
Ambas mujeres buscan consuelo en Jesús y expresan su profundo pesar, pues, si el Hijo de Dios hubiera estado presente, Lázaro se habría salvado. Jesús no reprende a las mujeres, no se justifica ni utiliza explicaciones abstractas, sino que comparte el duelo de las dos hermanas y se une a ellas llorando.
Antes de realizar el célebre milagro de la resurrección de Lázaro, Jesús decide compartir el sufrimiento de las dos hermanas, mostrando un dolor humano, un vínculo verdadero y una cercanía capaz de infundir esperanza incluso ante la peor de las tragedias.

Ser testigos de misericordia – ESPERAR
Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, gran amigo de spazio + spadoni y colaborador de varios proyectos y del blog. Del Salmo 37 (36) 3 Confía en el Señor y haz el bien; habita en la tierra y vive con fe 4. Busca tu alegría…

«Las obras del corazón» – La cuarta obra de misericordia espiritual
Una breve meditación de mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la cuarta obra de misericordia espiritual, para encarnarla en la vida cotidiana. “Las obras del corazón” es un folleto escrito por mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado en 2015, cuando ejercía como obispo auxiliar de Perugia y Città…
Perdonar las ofensas
Perdonar las ofensas es una de las formas más elevadas de libertad. No significa justificar el mal, sino romper la cadena del odio y la venganza. Es un acto radical y difícil, que invita a tomar una decisión consciente: una liberación que arranca el rencor y siembra la semilla de una reconstrucción basada en los valores de la paz y la armonía.
El verbo hebreo ’slh’, el término más común para designar el perdón, significa borrar el recuerdo del mal recibido. En otros pasajes de la Biblia se utiliza ‘nasa’, que denota levantar para retirar, pero también quitar, eliminar. El perdón es, por tanto, aniquilación del mal cometido, liberación de un peso que nos oprime, liberación completa de la negatividad de nuestra vida.
Ejemplos del Evangelio: Jesús perdona a sus verdugos en la Cruz (Lc 23,33-47)
La imagen más poderosa que nos ha transmitido la vida de Jesús: está en la cruz, ridiculizado, insultado, humillado en cuerpo y mente. Sin embargo, el Hijo de Dios no cede a la violencia brutal, no deja espacio a la ira ni maldice a sus verdugos, sino que reconoce su ceguera espiritual e invoca su perdón: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
Jesús, en la cruz, no solo perdona, sino que disculpa, «logrando incluso encontrar, ante el infierno, el motivo técnico para la absolución: los acusados – todos los seres humanos – deben ser absueltos por incapacidad de entender y de querer» (A. D’Ascanio).
Jesús elige el camino del perdón aunque sus verdugos no muestran ningún signo de arrepentimiento y hace que la fuerza del amor prevalezca sobre el odio. Ese gesto transforma a quienes están a su lado: uno de los dos ladrones crucificados junto a él lo reconoce como Salvador, y Jesús le promete llevarlo consigo al Reino de los Cielos; incluso un centurión reconoce su grandeza y siente contrición.
Así, mediante ese acto de misericordia ilimitada, la ferocidad más bestial se transforma en la forma más plena y sublime de amor.

Ser testigos de misericordia – AMAR
Un capítulo cada vez del libro de Nino Savarino, gobernador de la Misericordia di Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de diversos proyectos y del blog. Del Salmo 118 (117) Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel que él es bueno: es eterna…

Perdonar las ofensas: la Obra de misericordia para enseñar a los niños
En un mundo dominado cada vez más por el orgullo, las familias tienen la misión de enseñar a los niños a perdonar y a pedir disculpas. (por el p. Bruno Ferrero) Hoy en día existe una dificultad evidente y generalizada para pedir perdón. El concepto de perdón se ignora con frecuencia. Uno de los motivos…
Soportar con paciencia a las personas molestas
Soportar con paciencia a las personas molestas significa elegir la comprensión en lugar de la intolerancia y la relación en lugar de la exclusión. Significa ejercer constantemente el autocontrol y la reflexión, negarse a ceder a los impulsos. No es una aceptación pasiva del abuso y la prepotencia, sino reconocer que tras la agresividad ajena suele esconderse una fragilidad emocional, un dolor nunca resuelto. Rechazar la reacción instintiva es un acto que acerca al creyente a la paz interior, prefiriendo la comprensión a la ira.
Esta obra enseña a reconocer que toda persona posee un valor. Quien ha recibido misericordia difunde con paciencia misericordia a su alrededor, recordando la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6,36).
Ejemplos del Evangelio: Jesús cura a Malco, el criado del sumo sacerdote (Jn 18,1-11)
La noche anterior a su Pasión, Jesús se encuentra en Getsemaní. Allí Judas Iscariote lo entrega a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: lo besa, utilizando un gesto de afecto para llevar a cabo su traición. Los guardias arrestan a Jesús, desatando la ira de Pedro, que desenvaina la espada y hiere en una oreja a Malco, el criado del sumo sacerdote. Jesús desaprueba la acción de Pedro, le ordena envainar la espada y poner fin a la violencia; después toca la oreja de Malco y lo cura.
El Hijo de Dios actúa con pleno control de sus emociones y elige el camino de la misericordia, avanzando hacia su destino: la demostración más completa de que la verdadera fuerza pertenece a quienes saben gobernar sus impulsos instintivos.

Ser testigos de misericordia – OBEDECER
Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de varios proyectos y del blog. Del Salmo 86 (85): Enséñame, Señor, tu camino, para que yo camine en tu verdad; concédeme un corazón sencillo que tema tu nombre. Te alabaré, Señor,…

«Las obras del corazón» – La sexta obra de misericordia espiritual
Una breve meditación de Mons. Paolo Giulietti, Arzobispo de Lucca, sobre la sexta obra de misericordia espiritual, para vivirla concretamente en el día a día. “Las obras del corazón” es un folleto escrito por Mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo Extraordinario de la Misericordia convocado en 2015, cuando todavía era obispo auxiliar de Perugia…
Rogar a Dios por los vivos y por los difuntos
Rogar por los vivos y por los difuntos significa reconocer que nadie está solo y que toda vida está custodiada en una comunión mayor. La oración se convierte en un puente que une generaciones, pueblos e historias, trascendiendo el tiempo y el espacio.
Orar por los vivos significa proteger y apoyar al prójimo, haciéndose cargo de sus alegrías y sus dolores. Orar por los difuntos significa preservar su memoria y el afecto hacia ellos más allá de los límites de la vida terrenal.
Ejemplos del Evangelio: la intercesión de Jesús durante la Última Cena (Jn 17,1-26)
Durante la Última Cena, en un momento de profundísimo recogimiento, Jesús alza los ojos al cielo y ora al Padre. Su primer pensamiento se dirige a sus discípulos, las personas física y espiritualmente más cercanas a él. Intercede para que puedan seguir por el buen camino, encontrando en la verdad consuelo ante el dolor que está por llegar. Después, la oración adquiere una dimensión más amplia: el Maestro dirige su pensamiento a todos los que, a lo largo de los siglos, elegirán creer en su palabra. Su deseo final es que toda la humanidad pueda, un día, reunirse en la gloria eterna del Padre.
La oración, en este episodio de intensa conexión, se eleva a la forma más alta y auténtica de cuidado del prójimo, en un acto de misericordia que abraza a todos: los vivos, los muertos y quienes vendrán.

Ser testigos de misericordia – REZAR
Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de varios proyectos y del blog. Del Salmo 143 (142) Señor, escucha mi oración, atiende a mi súplica; respóndeme por tu fidelidad y por tu justicia. Siempre es tiempo de oración Decía…

«Las obras del corazón» – La séptima obra de misericordia espiritual
Una breve meditación de Mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la séptima obra de misericordia espiritual, para vivirla concretamente en la vida cotidiana. “Le opere del cuore” es un folleto escrito por Mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando aún era obispo auxiliar de Perugia y…

Contenidos concebidos y realizados por Luigi Spadoni, fundador de spazio + spadoni.
Cronología de las obras de misericordia
- SIGLO I – EVANGELIO
En Mateo 25,31-46, es el propio Jesús quien, en el discurso conocido como «Juicio Final», señala lo que se considera unánimemente las referencias originales a las Obras de Misericordia. - SIGLO II – HERMAS
Propone 20 obras buenas y actitudes virtuosas, no solo como acciones, sino como disposiciones del ánimo y formas de vivir las relaciones. - 150-200 – SAN IRENEO DE LYON
Comenta Mt 25 afirmando que dar a los necesitados equivale a dar a Dios. - 200-250 – ORÍGENES
Ofrece una interpretación alegórica de Mateo 25, destacando la importancia de alimentar tanto el cuerpo como el alma. - 250-300 – LACTANCIO
Presenta una lista similar a la que se convertirá en tradicional para las «obras de misericordia». Invita a desarrollar la idea y la práctica de las Obras de Misericordia inductivas. - SIGLO III – CIPRIANO DE CARTAGO
En su tratado, subraya que la oración debe ir acompañada de obras buenas. - 347-407 – SAN JUAN CRISÓSTOMO
Introduce el concepto del «Sacramento del hermano». - 354-430 – SAN AGUSTÍN DE HIPONA
Establece las dos formas de obras de misericordia, corporales y espirituales, con el concepto de «dar y perdonar», y las agrupa en tres categorías: la reconciliación, la invitación a atender las necesidades espirituales del prójimo y la oración. - 470-542 – CESÁREO DE ARLÉS
Reflexiona sobre la caridad, destacando la importancia de dar a pesar de las limitaciones personales. - 604 – PAPA GREGORIO MAGNO
Atestigua la interpretación espiritual y material de las obras de misericordia, con referencia a Job 29,12-13. - 1050-1107 – TEOFILACTO DE OHRID
Al comentar Mt 25, destaca la doble naturaleza humana (alma y cuerpo) y la necesidad de caridad en ambas formas. - 1179 – COMESTOR
Añade la séptima obra corporal de misericordia, «enterrar a los muertos», tomada de Tobías 1,17. - 1244 – SAN PEDRO MÁRTIR
En el contexto del florecimiento de cofradías y asociaciones marianas, fray Pedro de Verona funda en Florencia la primera Misericordia, llamada a «honrar a Dios con obras de misericordia hacia el prójimo» - 1274 – TOMÁS DE AQUINO
Confirma la lista de las obras de misericordia, incluidas las siete corporales (con la séptima tomada de Tobías) y las siete espirituales. - 1549-1563 – CONCILIO DE TRENTO
Subraya que las obras de misericordia son una expresión natural y necesaria de la fe en Dios y del amor al prójimo. - 1908 – PAPA PÍO X
En el Catecismo de la Doctrina Católica, sintetiza las 14 obras de misericordia debatidas en el Congreso Catequético Nacional de 1889. - 1992 – CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Afirma que las obras de misericordia son acciones caritativas que ayudan al prójimo en sus necesidades, tanto corporales como espirituales. - 1992 – PAPA JUAN PABLO II
Aprobó el Catecismo de la Iglesia Católica y su forma definitiva en 1995; en la sección de Fórmulas de la Doctrina Católica encontramos las 14 obras de misericordia. - 2005 – PAPA BENEDICTO XVI
Motu proprio para la aprobación y publicación del Compendio de la Iglesia Católica. - 2015 – PAPA FRANCISCO
El 13 de marzo proclama, mediante la bula pontificia Misericodiae Vultus, el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. - 2023 – SPAZIO + SPADONI
En septiembre promueve OPERAM mediante los Foros sobre la riEvolución de las obras de misericordia en Italia – Noto/Sicilia y en África – Benín/Cotonú, Burkina Faso/Bobo-Dioulasso.
Preguntas frecuentes sobre las Obras de Misericordia
Las raíces históricas y teológicas de las Obras de Misericordia se remontan:
Al Antiguo Testamento: los textos de la Antigua Alianza enseñan el cuidado de los más pobres, los extranjeros y los huérfanos, temas centrales en las enseñanzas de los profetas.
Al Nuevo Testamento: el mensaje de Jesús tiene su fundamento en el capítulo 25 del Evangelio según Mateo, en el que el Maestro señala la atención a los hambrientos, los sedientos, los enfermos, los extranjeros, los desnudos y los presos como medida del amor auténtico.
Estas enseñanzas fueron codificadas por la Iglesia Católica a lo largo de los siglos. Durante la Edad Media, tomando inspiración del libro de Tobías, se añadió el acto de enterrar a los muertos. Después, las necesidades materiales se complementaron con las espirituales, definiendo el conjunto de las catorce obras de misericordia tal como las conocemos hoy.
La numerología del catorce deriva de la perfecta simetría entre las siete Obras Corporales y las siete Obras Espirituales. El número 7, en la visión cristiana, tiene un fuerte significado simbólico y representa la totalidad y la perfección.
Las siete obras de cuidado corporal y los siete actos de consuelo espiritual encarnan la asunción de responsabilidad en el cuidado de la persona en todas sus necesidades y atienden de forma integral cada necesidad humana, en sus dimensiones física e interior.
La diferencia entre las obras de misericordia corporales y las espirituales reside en el distinto ámbito de sufrimiento al que responde cada grupo, aunque ambas categorías siguen profundamente interconectadas.
Las Obras Corporales se ocupan de las necesidades físicas y materiales del ser humano, aliviando los dolores y las fragilidades del cuerpo.
Las Obras Espirituales cuidan las heridas del alma mediante actos como la enseñanza, el consejo, el perdón y la oración.
En su conjunto, las catorce obras muestran que el auténtico cuidado del prójimo solo lo es en la medida en que puede ofrecer apoyo al ser humano en su plenitud.
La sociedad actual se caracteriza por el individualismo, la inestabilidad de las relaciones y la incapacidad de dialogar. En un mundo así, las Obras de Misericordia adquieren una relevancia y una función orientadora profundamente actuales. Muestran que los comportamientos humanos deben recuperar la empatía y el interés por el prójimo como brújulas morales frente a la indiferencia y el egoísmo.
Las Obras de Misericordia nos permiten afrontar los males y las vulnerabilidades del ser humano moderno mediante el cuidado de los demás y una nueva conexión auténtica. Representan un camino de salvación frente a la marginación social, el aislamiento digital y todas las formas modernas de precariedad social, material y afectiva. En definitiva, nos recuerdan que la fuerza de una comunidad se mide por su capacidad de proteger y valorar a sus miembros más débiles.
La gran enseñanza de las catorce Obras reside en la invitación a ejercer la misericordia en nuestra vida cotidiana, no como actos heroicos aislados y esporádicos, sino como una actitud constante de interés por el bien del prójimo.
Hoy, como Jesús mostró con el ejemplo y no solo con palabras, las Obras de Misericordia deben traducirse en gestos sencillos, capaces de dar valor a la vida de los demás: ayudar a quien está en dificultades, preocuparse por las necesidades ajenas, cuidar al prójimo sin esperar a que lo pida, escuchar a los marginados y tratar a cada persona con profunda dignidad.
Cada interacción cotidiana se convierte así en una oportunidad para practicar el bien, entendido como la forma más elevada de conexión comunitaria y la vía auténtica para acercarse a Dios.
Enseñar eficazmente las Obras de Misericordia a los más jóvenes significa traducir los conceptos teológicos en imágenes concretas, utilizando relatos, parábolas y ejemplos vinculados a la vida cotidiana.
A los niños y a los jóvenes no les gustan las listas de reglas abstractas, pero comprenden profundamente las narraciones en las que pueden reconocerse y encuentran modelos positivos que seguir. En este sentido, los innumerables episodios de misericordia que caracterizan la vida de Jesús muestran con claridad inmediata qué significa cuidar de los demás, lejos de juicios, prejuicios y distancias sociales.
Hay que guiar a los jóvenes para que comprendan que la misericordia no es una prerrogativa de los adultos, sino una actitud que puede y debe orientar las acciones de cada persona, tanto como forma de respeto a Dios como esfuerzo constante de quien quiere contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.

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