El 28 de enero de 2025, fuimos testigos de la caída de la ciudad de Goma, en el este de la República Democrática del Congo. Ese día, el ruido de las armas acalló las voces. Mujeres y niños, traumatizados, presentaban heridas graves. Y, lamentablemente, sin consuelo alguno. Durante dos semanas, Goma se quedó sin electricidad, sin agua, sin internet.
En la oscuridad, la población sobrevivió. No gracias a los medios disponibles. Sino gracias a la resiliencia. Gracias a la misericordia.
Abrir la propia puerta cuando falta todo
En mi casa sabía que no tenía suficiente para dos semanas. Pero dos familias que huían llamaron a mi puerta. No pude decir que no. Compartimos lo que teníamos: un poco de comida, agua recogida, una estera en el suelo. Era «acoger al forastero», «dar de comer al hambriento», «consolar al afligido». Gracias a Dios, juntos logramos resistir. Juntos superamos estas calamidades.
La misericordia que se convierte en mediación
Hoy, con el nacimiento del Centro Africano para la Paz, la Mediación y la Diplomacia – CAPMD-UNIM, queremos ir más allá. Ya formamos parte de este Centro para poner en valor nuestras investigaciones y nuestras acciones. Nuestra misión es simple: ESCUCHAR – DIALOGAR – RECONCILIAR – RESOLVER. Porque esta parte del país vive en guerra desde hace décadas. Y creemos que la paz pasa también por la mediación.
Contar para que el bien se multiplique
Hoy el Movimiento spazio + spadoni nos invita a contar «todo el bien que existe». Por eso doy este testimonio, porque vi con mis propios ojos: incluso en el corazón de la caída de una ciudad, hay puertas que se abren. Que la historia de Goma llegue a otros corazones en el mundo a través de spazio + spadoni. La misericordia no apagó la guerra. Pero impidió que la humanidad se apagara.
Foto de Destin Byandike

República Democrática del Congo
