Queridos amigos, el mes de agosto ha estado dedicado a la acogida. Muchas personas han venido a visitarnos este verano: cohermanos, una familia «misionera» y jóvenes voluntarias.
La llegada de los cohermanos y los Mission Appeals
El primero en llegar fue el padre Fabio Favata, misionero del PIME en Hong Kong, China. Permaneció casi dos meses y recorrió desde California hasta Nueva York, y desde Massachusetts hasta Carolina del Norte para realizar los Mission Appeals. Disfrutó mucho la labor, terminó cansado por tantas millas al volante, y su presencia entre nosotros fue un verdadero regalo.
Lo mismo ocurrió con el padre Ace Valdes, misionero en São Paulo, Brasil, quien concluyó un Mission Appeal en Nueva Jersey el pasado fin de semana.
Resulta muy enriquecedor para la comunidad del PIME recibir a cohermanos jóvenes de distintos lugares del mundo; al mismo tiempo, nos brindan una gran ayuda con la predicación y el testimonio de sus experiencias misioneras en los Mission Appeals.
El padre Mark Tardiff, originario de Michigan, regresó de vacaciones desde su misión en Japón y pudo acompañar de manera providencial el fallecimiento de su padre Francis, de 98 años, quien partió mientras él se encontraba aquí.
El padre Daniele Mazza, vicario general del PIME y nuevo superior de nuestra comunidad en Estados Unidos, vino a visitarnos por primera vez. Escuchó a todos con cercanía y programó regresar con frecuencia.
Familias y jóvenes al servicio de la misión
A través de PIME US Vocations (el ministerio vocacional del cual me encargo), recibimos a una familia «misionera», compuesta por los padres, Elena y Martino, y sus dos hijas adolescentes, Linda y Anna. Pongo «misionera» entre comillas porque ellos no se definen así, aunque dedican sus vacaciones anuales al voluntariado en diferentes países.
Este verano vinieron con nosotros, enviados por la Oficina Misionera de Milán, y colaboraron en la Capuchins Soup Kitchen y en FEST, un festival de música cristiana en Ohio en el que participamos para dar a conocer el PIME a los jóvenes.
La hospitalidad que genera lazos y el proyecto Be Present
Un aspecto maravilloso es que la hospitalidad resulta contagiosa: cuando los amigos se enteran de la llegada de cohermanos o voluntarios, nos invitan a sus hogares. Una experiencia fraterna e inspiradora.
Nacen nuevos vínculos de vida y amistades entrañables. El último grupo de huéspedes que acogimos fueron los voluntarios de «Be Present», una iniciativa que el Centro PIME de Milán impulsa en la Universidad Católica, coordinada por Letizia.
Llegaron Chiara, Emma y Giovanna, quienes prestaron su servicio en Deo Gratias junto a voluntarias estadounidenses provenientes de California, Minnesota, Nueva Jersey y Ohio, además de una joven irlandesa.
Los VIM (Volunteers in Mission) que colaboran en Deo Gratias son coordinados por Julie y pueden permanecer durante una sola semana o a lo largo de un año completo.
Viene a mi memoria un pasaje de la Carta a los Hebreos:
«No os olvidéis de la hospitalidad, por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles» (Heb 13, 2).
¡Buen inicio de curso y feliz mes de septiembre!
Foto de padre Piero Masolo

Estados Unidos


