La sección “Testigos de misericordia” con el libro (interactivo) de Nino Savarino. Este lunes, el verbo “discernir” y la obra “dar buen consejo al que duda”.
Un capítulo por entrega del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador en múltiples iniciativas y en el blog.
Del Salmo 119 (118):
“Enséñame el buen sentido y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos”.
Qué gran don son el buen sentido y la sabiduría
Decía el Papa Francisco:
“Discernir es un acto importante que concierne a todos, porque las elecciones son parte esencial de la vida. Discernir las elecciones. Se elige la comida, la vestimenta, un itinerario de estudios, un trabajo, una relación. En todo ello se materializa un proyecto de vida, y también se hace concreta nuestra relación con Dios.
El discernimiento –como decía– supone un esfuerzo. Según la Biblia, no nos encontramos ante la vida ya empaquetada: ¡no! Debemos decidirla constantemente, de acuerdo con las realidades que se presentan. Dios nos invita a evaluar y a elegir: nos ha creado libres y quiere que ejerzamos nuestra libertad. Por esta razón, discernir es exigente.
El discernimiento es laborioso pero indispensable para vivir. Requiere que me conozca a mí mismo, que sepa qué es bueno para mí aquí y ahora.
Requiere sobre todo una relación filial con Dios. Dios es Padre y no nos deja solos; siempre está dispuesto a aconsejarnos, alentarnos y acogernos. Pero jamás impone su voluntad.
¿Por qué? Porque quiere ser amado y no temido. Dios nos quiere como hijos, no como siervos: hijos libres.
Y el amor solo florece en libertad. Para aprender a vivir es imprescindible aprender a amar, y por ello es indispensable discernir”.
Cuántas veces nos hemos encontrado ante decisiones cruciales. Desde las más cotidianas hasta las más complejas. Cada elección cuenta.
A veces tomamos decisiones con desgana y con frecuencia erramos. Es habitual que alguien acuda a pedirnos consejo. Antes de elegir, deposita su confianza en el prójimo. O bien hemos sido nosotros quienes hemos buscado el consejo de los padres, del cónyuge, de las amistades o del sacerdote. Discernir por cuenta propia es ya arduo; discernir para orientar a los demás es una responsabilidad mayúscula. Jamás debe hacerse a la ligera.
Pidamos a Jesús el don del discernimento. Implorémoslo al Espíritu Santo, que es Espíritu de Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Santo Temor de Dios.
Siempre me recordaba mi párroco, Mons. Corrado Contarina, cuando le consultaba sobre cómo actuar en determinadas circunstancias: “Pregúntate qué haría Jesús en tu lugar”.
Nuestra travesía será bella y segura si, ante los cruces de caminos de la existencia, pedimos a Dios la gracia del discernimiento.
¿Cómo obrar de forma concreta?
Dar buen consejo al que duda
A mayor nivel educativo, las personas adquieren más certezas y madurez, elementos necesarios a lo largo de la vida. Una formación sólida nos brinda el método crítico, que contempla una duda metodológica provechosa para interrogar y verificar los resultados alcanzados con vistas a un saber más amplio.
Sin embargo, la obra de misericordia orientada a dar buen consejo a quien duda no remite a este tipo de interrogante. Brindar misericordia a quien vacila significa mitigar el dolor y la zozobra provocados por el miedo y la angustia que nacen de la incertidumbre. Representa un testimonio de genuino amor con el cual se sostiene a la persona en la fragilidad provocada por la inseguridad.
(Papa Francisco en la Audiencia General del 23 de noviembre de 2016)
Puntos de reflexión
Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le respondió: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14, 5-6).
Fuente e imagen: Nino Savarino, Testigos de misericordia, págs. 51-54.

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