Con los ojos del Arte: Consolar a los afligidos

11 de agosto de 2024

«La mujer abandonada»
«La mujer abandonada» (1858), una pintura de Vincenzo Cabianca

La Obra de Misericordia espiritual «consolar a los afligidos» vista a través de diferentes artistas.

Esta Obra de Misericordia espiritual tiene el propósito de levantar al ser humano de la aflicción, un estado particular de dolor en el que puede encontrarse el alma humana.

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Vincenzo Cabianca

Es uno de los macchiaioli toscanos más conocidos (vivió entre 1827 y 1902) y pintó en 1858 el cuadro «La abandonada», donde expresa mejor que las palabras la desazón y la impotencia que se siente al intentar consolar a los afligidos.

Todo transcurre en el ambiente de una modesta casa de provincias, humilde pero digna, donde una mujer desconsolada se entrega a su pesar, mientras en un rincón de la estancia una anciana madre y un docto visitante cruzan miradas, sin saber cómo actuar ante semejante dolor.

El juego de luces y sombras, con tonalidades cálidas que se alternan, hace aún más palpable la triste condición de los personajes.

Giorgio Vasari

El Evangelio relata en repetidas ocasiones la aflicción de Jesús ante Lázaro, ante Jerusalén y ante la dureza del corazón humano, entre ellas el momento en que se detiene a consolar a las mujeres que lo acompañan camino del Calvario.

Vasari (1511-1574), insigne escritor, arquitecto y pintor renacentista, plasmó este pasaje con gran dramatismo en la Basílica de la Santa Cruz de Florencia. Las figuras aparecen apretadas, sin apenas espacio ni perspectiva, en una sucesión de gestos violentos, rostros fieros y armaduras resplandecientes.

A un lado sitúa a las piadosas mujeres que, movidas por la caridad misericordiosa, lo siguen y sostienen a su dolorida Madre. Entre ellas se acerca la Verónica para enjugarle el rostro: Jesús se detiene a consolar y es consolado por ese pequeño gesto de amor.

Conmovido por tanta bondad, Jesús mira a la mujer que le limpia el rostro y pronuncia palabras de consuelo para las demás que lo rodean afligidas: miradas y palabras, pequeños actos de misericordia que parecen acallar la ferocidad humana.

Silvestro Lega

Silvestro Lega (1826-1895), uno de los máximos exponentes de los macchiaioli toscanos, vivió humildemente durante toda su vida, legando sin embargo un tesoro pictórico de incalculable valor como la obra «La visita».

Las familias que lo acogieron en las afueras de Florencia le permitieron trabajar y plasmar los momentos de la vida cotidiana del campo y la gente toscana. «La visita» refleja cómo se afronta el dolor con una sencillez que se vuelve solemne.

En la escena, la dueña de la casa, vestida de riguroso luto, sale al encuentro de dos jóvenes hermanas que la saludan con afecto, mientras la madre de las muchachas se dispone a unirse al grupo.

El ambiente invernal, el aire frío y los árboles desnudos del jardín transmiten el pesar que embarga a la anfitriona. La serena sobriedad de las figuras pone de relieve cuán reconfortante es el afecto de los amigos que acuden al encuentro de quien sufre.

Inmensa fue también la aflicción del pintor cuando los miembros de la familia que lo hospedaba fallecieron sucesivamente a causa de la tisis; sin embargo, el consuelo y la hospitalidad de sus allegados fueron fundamentales. Gracias a ellos recobró su labor artística, aunque contrajo una enfermedad ocular y falleció en 1892 a causa de un cáncer de estómago, cuidado y consolado hasta el final por sus amigos.

Hoy en día encontramos constantemente situaciones de desdicha y sufrimiento que no pueden dejarnos indiferentes. No se nos exigen grandes hazañas: la misericordia de Dios siempre triunfa, aunque sea a través de una palabra de alivio, una pequeña ayuda o una visita cercana a quien está a solas con su dolor.

Foto de Wikipedia

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