El 23 de enero de 1829, Maria Domenica Brun Barbantini dio inicio a la primera comunidad de las “Hermanas oblatas enfermeras”. Pobres y con poca salud, pero ricas en celo y amor por Cristo, la Fundadora y las primeras hermanas realizaron prodigios de caridad junto al lecho de las enfermas y moribundas, en las viviendas pobres donde incluso las agonizantes yacían solas y abandonadas.

Las Hermanas Ministras de los Enfermos de San Camilo son mujeres consagradas a Dios que, siguiendo el carisma de Maria Domenica, se dedican totalmente al servicio de quienes sufren, de los enfermos y de los moribundos, en quienes ven el rostro de Jesús: “Estuve enfermo y me visitasteis…a mí me lo hicisteis” (Mt 25,36.40), según la indicación de la fundadora: “visitar, asistir, servir a un Dios hecho hombre, agonizante en el huerto o expirando en la cruz”. Siguiendo el ejemplo de la Virgen María al pie de la cruz, con su vida y sus obras dan testimonio al mundo de la caridad misericordiosa, la compasión y la ternura del Padre hacia cada una de sus criaturas.
La misión de las Ministras de los Enfermos se expresa principalmente:
- en el ejercicio de las profesiones sanitarias y sociosanitarias a domicilio, donde la necesidad es real y urgente, y en los centros públicos y privados, cuidando a la persona en su totalidad;
- en la asistencia espiritual y pastoral a los enfermos y a sus familiares;
- en la formación de los profesionales sanitarios y pastorales y de los voluntarios;
- en la humanización del mundo de la salud.
Trabajan en colaboración con los laicos para defender la dignidad y el carácter sagrado de cada persona y para promover y proteger la vida desde el nacimiento hasta la muerte, según los principios de la bioética cristiana.

“Unidas en la caridad”, viven en comunidad construyendo la comunión, en la concordia, la paz, la alegría y el amor mutuo, contribuyendo a edificar el sentido de pertenencia.
Las hijas de Maria Domenica permanecieron durante mucho tiempo ejerciendo su ministerio en el territorio de la ciudad y provincia de Lucca, pero, con la aprobación Pontificia, obtenida el 1 de diciembre de 1929, pudieron expandirse en Italia y en el extranjero. En Italia, las religiosas están presentes en varias regiones y ejercen el ministerio en los diversos ámbitos de la asistencia sanitaria: a domicilio, en residencias de ancianos, en centros de salud, en hospitales, en la pastoral sanitaria y en la asistencia religiosa integrada en la “capellanía”. La primera misión del Instituto nació en 1948 en CHINA, en colaboración con los hermanos camilos. Una misión que conoció la Revolución maoísta, el martirio por persecución y privaciones de la Hna. Claudia Martinelli y del Padre Celestino Rizzi. Después de este difícil y heroico comienzo, las misioneras, expulsadas de la China comunista, llegaron a Taiwán, donde hoy las religiosas trabajan activamente en el ámbito de la asistencia y de la pastoral sanitaria. En 1949, el Instituto echó raíces en el gran país sudamericano de Brasil.
En el período posconciliar, en respuesta a las peticiones de la Iglesia, el Instituto se abrió a las misiones “ad gentes”: Tailandia, Kenia, Filipinas, Chile, Haití, India, Perú, Vietnam, Indonesia, Costa de Marfil.
Carisma
Maria Domenica confió su congregación a la protección de la Virgen de los Dolores y la presentó a sus hijas como inspiradora fundamental del carisma e icono contemplativo y apostólico del ministerio. Así como la Virgen, al pie de la cruz, asiste a su hijo crucificado y comparte su pasión, dolor, desprecio y abandono, también las Ministras de los Enfermos deben vivir la compasión junto a los enfermos.