La Universidad de los Mártires del Congo establece el Centro Africano para la Paz, la Mediación y la Diplomacia (CAPMD-UNIM).
Según el investigador Destin Byandike, especialista en negociación internacional y nuevo corresponsal de spazio + spadoni, el diagnóstico es evidente: tras décadas de conflictos en el este del país, faltan mecanismos de prevención nacidos desde el interior.
El CAPMD se postula como una forma de “diplomacia universitaria”, fundamentada en cuatro pilares: ESCUCHAR, DIALOGAR, RECONCILIAR, RESOLVER.
El objetivo consiste en formar mediadores congoleños, desarrollar líneas de investigación y acompañar a las comunidades en el territorio.
Bajo la dirección del profesor y general Alain Alisa Job Sambokera, el CAPMD invita a investigadores, responsables de toma de decisiones y socios a sumarse y hacer suya esta iniciativa.
Señor Destin Byandike, ¿Cuál es la realidad que impulsó a la UNIM a crear este centro?
La constatación surge prioritariamente de la investigación. Durante la formación en la Escuela de Diplomacia, Negociación y Mediación de la UNIM, los hallazgos de nuestros estudios evidenciaron una necesidad clara: urge un centro africano especializado en el diálogo por la paz, la resolución de conflictos y la cooperación regional e internacional para la seguridad integral en África.
La RDC, particularmente en su región oriental, sufre ciclos de violencia desde hace décadas. A pesar de las intervenciones internacionales, escasean mecanismos preventivos surgidos de las propias comunidades.
En la UNIM concluimos que era momento de que la universidad congoleña aportase respuestas científicas y prácticas para su propia sociedad. Así nace el CAPMD-UNIM.
¿En qué se diferencia su enfoque?
Nuestro lema lo sintetiza: ESCUCHAR, DIALOGAR, RECONCILIAR, RESOLVER.
No pretendemos imponer la paz desde arriba. Buscamos primero atender las causas estructurales del conflicto, acercar a los grupos sociales y propiciar consensos locales.
El CAPMD aspira a capacitar a mediadores congoleños, generar conocimiento riguroso sobre la paz en la RDC e intervenir sobre el terreno. Es una diplomacia con raíz universitaria.
¿Por qué poner el foco en el este de la RDC?
Porque es donde el dolor resulta más severo en la actualidad: desplazamientos forzosos masivos y ruptura de la cohesión comunitaria.
Sin embargo, nuestra proyección abarca el ámbito nacional y continental. Si logramos afianzar la estabilidad en el Este mediante el diálogo, brindaremos un modelo aplicable a toda África.
¿Qué papel desempeñan Europa y los socios internacionales?
La implicación de los colaboradores externos es fundamental, aunque debe mantenerse como apoyo. Requerimos alianzas técnicas y financieras para la capacitación y la investigación. El CAPMD proyecta formalizar acuerdos de cooperación para el período 2026-2027.
Con todo, el liderazgo debe ser genuinamente congoleño y africano. Europa puede contribuir a financiar la generación de conocimiento, no a sustituirla.
¿Mantiene el optimismo sobre la paz en la RDC?
Como investigador, soy realista. Pero también soy congoleño. Y tengo la certeza de que mientras apostemos por el diálogo frente a las armas, habrá esperanza. Ese es nuestro compromiso.
«En el corazón de los conflictos, elegimos el diálogo; frente a las divisiones, construimos la paz».
Deseo además reconocer el esfuerzo y la visión del profesor y general Alain Alisa Job Sambokera, cuyo liderazgo ha hecho realidad este proyecto en la UNIM.
«La paz no se decreta. Se construye, escuchando ante todo a quienes sufren».
Hago por tanto un llamamiento a investigadores, diplomáticos, dirigentes y especialistas africanos para que respalden esta iniciativa, la cual aportará una respuesta adaptada y transformadora para la República Democrática del Congo.
Foto de Destin Byandike

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