La panadería iniciada por spazio + spadoni en Uganda, la Muhabuzi HIC SUM Bakery, ¡cumple 3 años! 17 grupos juveniles, entre ellos refugiados; 300 kg de harina al día en lugar de 2 kg; un seminario nacional con 2.040 participantes; 4 grupos de mujeres en campos de refugiados y 8 personas contratadas: estos son algunos de los frutos de un primer gesto de misericordia.
Nos lo cuenta la hermana Christine Mweteise.
La misericordia compartida
La misericordia no requiere riqueza; exige un corazón generoso y confianza en la providencia de Dios. El más pequeño gesto de misericordia, realizado con amor, puede abrir la puerta a las más grandes oportunidades.
No es necesario hacerse rico antes de poder compartir con quien lo necesita. Lo más importante es tener un corazón abierto, lleno de misericordia y compasión, poner todo en manos de Dios y confiar en su providencia.
Cuando compartimos, aunque sea poco, con amor y compasión, Dios puede utilizar ese pequeño gesto para tocar la vida de muchas personas. La misericordia no disminuye cuando la entregamos; al contrario, crece, se expande e inspira a otros a ser misericordiosos.
La inspiración y el origen del proyecto
Un hermoso ejemplo concreto es el del señor Luigi Spadoni, un cristiano italiano cuya misericordia, generosidad y amor me han inspirado profundamente. Decidió compartir sus ahorros con las personas necesitadas. De este sencillo gesto de generosidad nació la fundación spazio + spadoni, que ha tocado y transformado miles de vidas, incluidas las de congregaciones religiosas femeninas, apoyándolas económicamente y ayudándolas a redescubrir y vivir sus carismas y misiones en todo el mundo.
Entre los institutos religiosos femeninos que han experimentado su misericordia se encuentran las Hermanas de Nuestra Señora del Buen Consejo de Mbarara, en Uganda.
Experimentamos su generosidad mediante la formación y el apoyo económico brindado a mí, la hermana Christine Mweteise, para poner en marcha la Muhabuzi HIC SUM Bakery.
Los logros alcanzados tras tres años de actividad
Hoy, la panadería cumple tres años de actividad y se han cosechado numerosos frutos positivos.
Entre ellos:
- Se constituyeron y capacitaron 17 grupos juveniles, formados por personas refugiadas y ciudadanas ugandesas, sumando un total de 357 jóvenes.
- La producción de la panadería pasó de 2 kg de harina de trigo a 300 kg diarios.
- Se celebró un seminario nacional con la participación de 2.040 personas procedentes de distintas regiones del país. La jornada fue todo un éxito y congregó a personas de diversos contextos.
- Se formaron cuatro grupos de mujeres, integrados por ciudadanas locales y refugiadas, en los asentamientos de Nakivale y Oruchinga.
- Se contrató a ocho trabajadores de entre las personas formadas. Gracias a las competencias adquiridas, aseguraron su puesto laboral, generando a la vez nuevas oportunidades de empleo para la comunidad local.
La difusión de las Obras de Misericordia en Uganda
A través de su compromiso con las Obras de Misericordia, spazio + spadoni busca impulsar y acompañar múltiples iniciativas en todo el mundo, uniendo a las personas para servir al prójimo con un solo corazón y un solo espíritu.
El testimonio de Luigi Spadoni me recuerda que hasta el más humilde gesto de misericordia puede convertirse en el origen de algo mucho más grande.
Cuando compartimos con amor y fe en Dios, nuestra generosidad motiva a los demás a hacer lo mismo. Una persona ayuda a otra, y esta aprende a su vez a ayudar a alguien más.
Esta realidad me ha llevado a contemplar cómo las Obras de Misericordia se han extendido por toda Uganda. Miles de personas han conocido la visión y la misión de spazio + spadoni y se han sentido llamadas a manifestar la misericordia de diversas maneras: mediante la educación, el acompañamiento, la pastoral familiar, el cuidado de los ancianos, la formación de jóvenes y mujeres, el apoyo a los más necesitados y muchas otras formas de entrega.
Principalmente, esta vivencia nos ha enseñado el valor de tener una sola mente y un solo corazón:
«Me preocupo por los demás porque los demás también se preocupan por mí».
Numerosos institutos religiosos y parroquias de diversas diócesis han acogido este espíritu y están poniendo en práctica las Obras de Misericordia de forma activa y tangible. Demuestran que la misericordia no es simplemente una idea o una palabra: es una realidad que debe vivirse.
Tal vez no tengamos grandes riquezas materiales, pero siempre podemos brindar un corazón bondadoso, una mano tendida, un oído dispuesto a escuchar, una palabra de aliento, una oración o un pequeño sacrificio. Lo que a nuestros ojos parece modesto se convierte en algo grande en las manos de Dios.
El árbol plantado por una sola persona, Luigi Spadoni, ha seguido creciendo de manera constante y sus ramas han alcanzado muchos rincones del mundo.
Sus frutos son visibles en la vida de quienes recibieron auxilio, recuperaron su dignidad, recobraron la esperanza y aprendieron a ser, a su vez, instrumentos de misericordia para los demás.
Que este espíritu de misericordia siga floreciendo y transmitiéndose de corazón a corazón, de comunidad en comunidad y de generación en generación.
¡Viva Luigi Spadoni!
¡Viva la fundación spazio + spadoni!
Y ante todo:
La misericordia de Dios no es algo que solo recibimos; es una llamada viva a la acción.
«La misericordia de Dios es siempre una acción».
Foto de la hermana Christine Mweteise

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