Las Obras de Misericordia con los ojos de un biblista
Con la contribución del biblista Carlo Miglietta, analizamos la cuarta obra espiritual, fundamental para la profundización organizada por spazio + spadoni sobre las Obras de Misericordia que tiene lugar en Lucca.
La cuarta Obra de Misericordia espiritual es “consolar al afligido”.
El biblista nos hace notar que quien realiza esta obra es semejante a:
- Dios: “Yo, yo soy tu consolador” (Is 51,12); “Como una madre consuela a su hijo, así os consolaré yo; en Jerusalén seréis consolados” (Is 66,13); “El Señor consuela a su pueblo y tiene compasión de sus afligidos” (Is 49,13; cf. 57,18-19); “He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto y he escuchado su clamor…; conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo de la mano de los egipcios” (Éx 3,7-8); “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó, lo libró de todas sus angustias” (Sal 34,7.18); “Por la opresión de los humildes y el gemido de los pobres me levantaré ahora, dice el Señor; pondré a salvo al despreciado” (Sal 12,6); “Él atiende la oración del desvalido y no desprecia su súplica” (Sal 102,18); “En su angustia clamaron al Señor y él los libró de sus tribulaciones” (Sal 107,13-14); “En mi angustia clamé al Señor, el Señor me respondió y me libró” (Sal 118,5-7); “Dios, que consuela a los afligidos, nos consoló” (2 Cor 7,6).
- Jesús: “El Señor… me ha enviado a vendar los corazones desgarrados, a proclamar la liberación a los cautivos…, a consolar a todos los afligidos, a alegrar a los afligidos de Sión” (Is 61,1-3; cf. Lc 4,18); “Movido a compasión, extendió la mano” (Mc 1,41); “Vio una gran multitud y se compadeció de ellos” (Mc 6,34; cf. 8,2; Mt 9,36); “Sintió compasión por ellos y curó a sus enfermos” (Mt 14,14)…
- El Espíritu Santo: “Yo le pediré al Padre y os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre” (Jn 14,16.26); “Cuando venga el Consolador…, él dará testimonio de mí” (Jn 15,26); “Si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros” (Jn 16,7).
- Job: “Les indicaba el camino y presidía como jefe…, como quien consuela a los afligidos” (Job 29,25).
- Ezequías: “Consoló a los afligidos de Sión” (Sir 48,24).
El biblista nos recuerda también que quien consuela al afligido escucha la Palabra de Dios. A continuación, algunos pasajes:
- “Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios” (Is 40,1).
- “No desprecies a los que lloran, y con los afligidos muestra aflicción” (Sir 7,34).
- “Llorad con los que lloran” (Rom 12,15).
- “Bendito sea Dios…, Padre misericordioso y Dios de todo consuelo, que nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios” (2 Cor 1,3-4).
- “Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados” (Mt 5,4).
El biblista concluye esta obra con una provocación, un interrogante: ¿sabemos ser “pescadores de hombres” (Mc 1,17), reconociendo a quien consuela al afligido y anunciándole la bienaventuranza de la Misericordia que afirma “Bienaventurados los misericordiosos” (Mt 5,7)?
El dolor es una señal de alarma
Esta Obra de Misericordia nos exige ser atentos observadores para identificar a quienes a nuestro alrededor viven en la tristeza y necesitan consuelo. Estamos llamados a ser portadores de esperanza, “Dios enjugará toda lágrima” (Ap 21,4), con la certeza de que Dios conoce nuestro dolor y lo toma sobre sí.
El dolor es una condición inevitable en la vida humana. Don Fabio Rosini lo define como un síntoma, no como el mal en sí. Es como una señal de alarma que la sociedad actual intenta silenciar mediante soluciones narcotizantes.
Quien consuela al afligido debería evidenciar una inversión de perspectiva que consiste en percibir el dolor como un don para salvarse, para prevenir el mal, un punto de partida y no un punto de llegada.
Consolar al afligido es una tarea ardua; no dispone de un manual de instrucciones ni de normas rígidas a seguir: el único ingrediente de éxito es el amor. Guiada por el amor, la consolación nunca será en vano.
Fuente: Carlo Miglietta – Las Obras de Misericordia

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