Una breve meditación de mons. Paolo Giulietti, arzobispo de Lucca, sobre la tercera obra de misericordia espiritual, para vivirla concretamente en la vida cotidiana.
«Las obras del corazón» es un opúsculo escrito por mons. Paolo Giulietti con motivo del Jubileo extraordinario de la misericordia convocado en 2015, cuando aún era obispo auxiliar de Perugia y Città della Pieve.
Han transcurrido 10 años, pero las reflexiones del actual arzobispo de Lucca sobre las obras de misericordia continúan siendo de gran actualidad.
El propósito consiste en releer estas breves meditaciones sobre las catorce obras para actualizarlas en el día a día: aquello que spazio + spadoni define como «ReEvolución de las obras de misericordia».
Corregir a los pecadores
¿Somos todavía capaces de reprender a alguien? Inciertos sobre lo que está bien y lo que está mal, nos resulta difícil reconocer el mal y ayudar a quien lo comete.
La cultura de la «reducción del daño» o del «¿qué hay de malo?» ha sustituido la búsqueda esforzada del bien por el compromiso: como si el pecado fuese inevitable y solo cupiera mitigar sus conflictos y daños.
En homenaje a lo «políticamente correcto», además, la denominación de ciertas conductas desviadas se adapta para suavizar la sensación de inadecuación y de límite que el mal conlleva indefectiblemente: de «vientre de alquiler» a «maternidad subrogada»; de «aborto» a «interrupción voluntaria del embarazo»…
Ocurre de este modo que quien yerra queda abandonado a su suerte, por apego a la tranquilidad o por una indiferencia alimentada por una dramática incertidumbre moral.
Se desvanecen tanto la amonestación «paterna» de quien ostenta el derecho y el deber de realizarla en función de una responsabilidad, como la corrección «fraterna» de quien cuenta con la cercanía de la amistad.
No existe misericordia en cerrar los ojos ante el mal ni en dejar al prójimo atrapado en su propio error.
Imagen creada digitalmente por spazio + spadoni
Fuente: Giulietti, P., Las obras del corazón

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