Las Obras de Misericordia con los ojos de un biblista
Se está llevando a cabo en Lucca un encuentro de dos semanas enfocado en la creación de herramientas útiles para la difusión de las Obras de Misericordia.
Gracias a la aportación del biblista Carlo Miglietta, continuamos el análisis de las obras.
La quinta Obra de Misericordia espiritual es “perdonar las ofensas”.
El biblista destaca que quien realiza esta obra se asemeja a:
- Dios: “El Señor, Dios compasivo y misericordioso” (Éx 34,6; Sal 100,5; 136; Ef 2,4); “Tú eres un Dios dispuesto a perdonar” (Neh 9,17); “Él perdona todas tus culpas” (Sal 103,3); “¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad…, porque se deleita en la misericordia?” (Miq 7,18); “¡Yo borro tus transgresiones…, y no me acordaré más de tus pecados!” (Is 25,7; cf. Jer 31,34); “Cuanto dista el oriente del occidente, alejó de nosotros nuestras transgresiones” (Sal 103,12); “Dios… hollará nuestras iniquidades y sepultará en las profundidades del mar todos nuestros pecados” (Miq 7,19); “Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Is 1,18); “He disipado como una densa nube tus transgresiones” (Is 44,22).
- Jesús: “Mujer, ¿nadie te ha condenado? Tampoco yo te condeno; vete y no peques más” (Jn 8,10-11); “Jesús… le dijo al paralítico: ‘Hijo, tus pecados te son perdonados’” (Mc 2,5-12); “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom 5,6-8); “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mt 9,13); “No he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” (Jn 12,47); “Que yo no pierda nada de lo que el Padre me ha dado” (Jn 6,39); “El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc 19,10); respecto a sus verdugos, Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34).
- José, hijo de Jacob, quien fue vendido por sus hermanos y aun así los perdonó (Gén 45,5).
El biblista nos recuerda también que quien perdona las ofensas escucha la Palabra de Dios.
A continuación algunos extractos:
- “Perdona la ofensa a tu prójimo, y entonces, cuando ores, tus pecados te serán perdonados. Si un hombre guarda rencor contra otro, ¿cómo pretenderá obtener el perdón del Señor?” (Sir 28,2-5; cf. Mt 18,23-35).
- “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” (Mc 11,25; cf. Mt 6,14; Lc 6,37).
- “Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben” (Lc 11,4).
- “‘Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí y yo le perdonaré? ¿Hasta siete veces?’. Jesús le respondió: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’” (Mt 18,22; cf. Lc 17,4).
- “Perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Ef 4,31-5,2).
El biblista nos deja al cierre de esta obra con una reflexión interpelante: ¿sabemos ser “pescadores de hombres” (Mc 1,17), reconociendo a quien es capaz de perdonar las ofensas y anunciándole la bienaventuranza de la Misericordia: “Bienaventurados los misericordiosos” (Mt 5,7)?
La misericordia
El primero de los términos hebreos para designar la misericordia es rehamin, que propiamente expresa las entrañas, la sede de las emociones, nuestro “corazón”: es una forma plural de réhèm, el seno materno, el útero femenino.
Es el afecto espontáneo que brota del vínculo de paternidad, maternidad o fraternidad: “José se apresuró a salir, porque sus entrañas se conmovieron profundamente a causa de su hermano, y sintió la necesidad de llorar” (Gén 43,30).
En la Carta Apostólica “Misericordia et misera”, al clausurar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, el Papa Francisco escribe: “Estamos llamados a hacer crecer una cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás: una cultura en la que nadie mira al otro con indiferencia ni aparta la mirada ante el sufrimiento de los hermanos. Las obras de misericordia son ‘artesanales’: ninguna de ellas es igual a otra; nuestras manos pueden modelarlas de mil modos, y aunque sea único el Dios que las inspira y única la ‘materia’ de la que están hechas, es decir, la misericordia misma, cada una adquiere una forma diferente”.
Foto de Jason Leung – Unsplash
Fuente: Carlo Miglietta – Las Obras de Misericordia

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