Un capítulo a la vez del libro de Nino Savarino, Gobernador de la Misericordia de Rosolini, amigo de spazio + spadoni e colaborador en varios proyectos y del blog.
Del Salmo 82 (81), 3-4:
Defended al desvalido y al huérfano; haced justicia al afligido y al necesitado. Librad al desvalido y al pobre; rescatadlos de la mano de los impíos.
Servir, este es el camino
Decía el Papa Francisco: “Servir no es una expresión de cortesía: es hacer como Jesús, quien, resumiendo su vida en pocas palabras, dijo haber venido «no a ser servido, sino a servir» (Mc 10, 45). Así dijo el Señor. Por tanto, si queremos seguir a Jesús, debemos recorrer el camino que Él mismo trazó, el camino del servicio. Nuestra fidelidad al Señor depende de nuestra disponibilidad para servir. Y esto, lo sabemos, cuesta, porque ‘sabe a cruz’. Pero, a medida que crecen el cuidado y la disponibilidad hacia los demás, nos volvemos más libres por dentro, más semejantes a Jesús. Cuanto más servimos, más advertimos la presencia de Dios. Especialmente cuando servimos a quienes no pueden devolvernos nada, a los pobres, abrazando sus dificultades y necesidades con tierna compasión: y allí descubrimos que, a nuestra vez, somos amados y abrazados por Dios”.
“El valor de una persona ya no depende del rol que ocupa, del éxito que tiene, del trabajo que realiza o del dinero en el banco; no, no depende de eso; la grandeza y el éxito, a los ojos de Dios, tienen una medida diferente: se miden por el servicio. No por lo que se tiene, sino por lo que se da. ¿Quieres ser el primero? Sirve. Este es el camino”.
“Servir al prójimo sin servirse del prójimo”.
El servicio es una acción gratuita y desinteresada. Para quien es voluntario, es un imperativo de vida. Y cuando ese prójimo tuyo es el marginado, el despreciado, el sucio, y el servicio te parece difícil, ¿qué haces? ¿Cómo te comportas? Cuando tienes que tocar con las manos otras manos sucias, cuerpos malolientes, hermanos que se han dejado abandonar, ¿qué haces? ¿Cómo te comportas?
La Madre Teresa de Calcuta encontró en Jesús la fuerza, porque veía y servía a su Señor precisamente en esos hermanos.
Nuestro viaje será más auténtico, concreto y siempre más hermoso si nos ceñimos la cintura con una toalla y lavamos los pies de nuestros hermanos.
¿Qué podemos hacer en concreto?
Visitar a los enfermos
La invitación de Jesús a ser misericordiosos como el Padre adquiere un significado particular para los trabajadores sanitarios.
Pienso en los médicos, enfermeros, técnicos de laboratorio, auxiliares de asistencia y cuidado de los enfermos, así como en los numerosos voluntarios que entregan tiempo valioso a quienes sufren.
Queridos trabajadores sanitarios, vuestro servicio junto a los enfermos, realizado con amor y competencia, trasciende los límites de la profesión para convertirse en una misión.
Vuestras manos, que tocan la carne sufriente de Cristo, pueden ser signo de las manos misericordiosas del Padre.
Sed conscientes de la gran dignidad de vuestra profesión, así como de la responsabilidad que conlleva.
La cercanía a los enfermos y su atención pastoral no es tarea exclusiva de algunos ministros específicamente dedicados; visitar a los enfermos es una invitación dirigida por Cristo a todos sus discípulos.
¡Cuántos enfermos y cuántas personas mayores viven en sus casas esperando una visita!
El ministerio del consuelo es tarea de cada bautizado, recordando la palabra de Jesús: «Estuve enfermo y me visitasteis» (Mt 25, 36).
(Mensaje del Santo Padre Francisco con motivo de la XXX Jornada Mundial del Enfermo, dado en Roma el 10 de diciembre de 2021)
Puntos de reflexión
De manera que, si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él; y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan (1 Corintios 12:26)
Fuente e imagen: Nino Savarino, Testigos de misericordia, págs. 38-41

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