Entrevista de Destin Byandike al Sr. Junior Maya Hoctieu, profesor y cristiano comprometido en Camerún, sobre la visita del Papa León XIV entre el 15 y el 18 de abril de 2026.
Señor Maya, ¿puede presentarse brevemente a nuestros lectores?
Soy maestro de profesión y cristiano comprometido. Como pedagogo y hombre de fe, mi mirada integra la transmisión del saber, el deber cívico y los valores del Evangelio dentro de la sociedad camerunesa. En el plano social, soy miembro de la Junta Directiva de la ONG More Women In Politics en Camerún.
Más allá del protocolo, ¿cuál fue su impresión personal, como cristiano y ciudadano camerunés, al ver al Papa pisar suelo camerunés?
Ver al sucesor de Pedro poner sus pies en suelo camerunés despierta una profunda emoción y un inmenso orgullo.
En el plano espiritual, es la materialización de una bendición divina, un momento de intensa comunión en el que la Iglesia en Camerún se siente plenamente unida a la Iglesia universal.
En el plano cívico, es un reconocimiento de nuestro país como tierra de acogida, de paz y de diversidad fraterna.
En su opinión, ¿cuál fue el mensaje más fuerte que dejó el Santo Padre?
El mensaje central es un vibrante llamamiento a la paz, a la reconciliación, a la dignidad humana y a la responsabilidad de los cristianos frente a nuestros desafíos.
El Sumo Pontífice también recordó a África que es un pulmón espiritual para el mundo e invitó a los cameruneses a superar las divisiones para construir una sociedad fundada en la justicia, en la verdad y en el respeto por la vida.
Hoy, ¿cómo siguen los cameruneses dando vida a esta visita en su cotidianidad?
Más allá del entusiasmo del evento, la visita papal sigue dando frutos concretos. En la fe, se observa una renovación del fervor espiritual, un mayor compromiso de los laicos en las parroquias y el arraigo de una fe encarnada que se expresa en los movimientos de acción cristiana.
En la sociedad, se aprecia un fortalecimiento del diálogo interreligioso y de la solidaridad. El impacto también se percibe a través de las obras sociales, educativas y sanitarias de la Iglesia, que continúan sirviendo a diario a los más pobres.
¿Qué le gustaría decir a los jóvenes africanos que no vivieron esta visita?
A los más jóvenes hay que decirles que la venida del Papa a África no es un simple acontecimiento histórico o protocolario: es un signo de esperanza y de confianza. Demuestra que África y sus jóvenes están en el centro del mundo y de la Iglesia.
Es una invitación a tomar conciencia del propio valor, a rechazar el desánimo y a convertirse en constructores conscientes de su propio futuro y del de la Nación.
Para concluir
Mantengamos viva la llama de la esperanza, permanezcamos unidos ante las pruebas y continuemos siendo la sal de la tierra y la luz del mundo a través de actos concretos de amor, justicia y paz.
Foto de Destin Byandike

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