El Perdón de Asís, celebrado cada año entre el 1 y el 2 de agosto, renueva también en 2026 el mensaje de misericordia confiado por san Francisco a la Iglesia. A través de la Indulgencia de la Porciúncula, los fieles están invitados a redescubrir la reconciliación con Dios y con los hermanos, viviendo el sacramento de la Confesión, la oración y la caridad.
Este evento continúa recordando que la paz nace de un corazón capaz de perdonar y de volver a empezar.
Y esto es lo que expresa el padre Angelo Esposito, misionero durante años en Guatemala, actualmente en Italia.
Hay lugares donde el cielo parece tocar la tierra.
Hoy he concluido mi peregrinación del Perdón de Asís en la pequeña y preciosa Iglesia de Santa María de la Victoria, en Gubbio.
Aquí he celebrado la Santa Misa en honor a Santa María de los Ángeles, patrona de nuestro hospitalito “Los Angelitos” de Tacaná, San Marcos, Guatemala.
Ante el altar he llevado en el corazón a cada niño ingresado, a cada persona que sufre, a cada familia que vive en la angustia de la enfermedad. He encomendado al Señor a todos los médicos, enfermeros, personal sanitario, voluntarios y a cuantos, con amor silencioso, transforman cada día el sufrimiento en esperanza.
En esa oración no estaba solo. Estabais todos vosotros.
He pronunciado vuestros nombres en el silencio del corazón, pidiendo a Dios que os conceda salud, paz, fuerza y la certeza de que ninguna lágrima cae en vano cuando se encomienda a Su amor.
El Perdón de Asís nos recuerda que la misericordia de Dios es más grande que cualquier fragilidad y que, incluso en las noches más difíciles, siempre hay una luz que continúa brillando.
Os llevo siempre conmigo. Os llevo al altar. Os llevo en el corazón.
Con afecto y en la oración.
Foto de padre Angelo Esposito

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