Salmo XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

23 de September de 2026

salmo
  1. El Salmo 22 es una de las maravillas, de los tesoros más preciosos de toda la Escritura: palabras amadas, repetidas y rezadas por cada generación: Dios pastor, guía, huésped que salva. ¡Qué ternura en la definición de Dios como pastor: está todo su ágape, su providencia, su pensar en cada uno de nosotros, preocupándose por nosotros, conociendo nuestros ritmos, preparando para nosotros aguas y pastos tranquilos, conduciéndonos poco a poco también en las tinieblas y en los peligros, defendiéndonos, rescatándonos si estamos perdidos, ¡dando la vida por nosotros!
  2. ¡Qué seguridad, qué serenidad, qué paz, qué alegría debe nacer para nosotros de la contemplación de este misterio! Ya no somos nosotros quienes debemos gestionar, programar nuestra vida. Ya no somos nosotros quienes debemos buscar nuestro camino. Ya no estamos solos en el peligro y en las dificultades. Está Dios que piensa en nosotros, provee para nosotros, nos ayuda. Se disuelve nuestra ansiedad, nuestra angustia.
  3. Jesús se presenta en el Evangelio de Juan como el pastor “kalòs” (Jn 10,11), literalmente “bello”, es decir, “ideal”, “modelo”, “perfecto”. Es el Pastor que da su vida por sus ovejas (en Jn 10,11-18 este tema se retoma hasta cinco veces). A su rebaño entonces él ofrece “un alimento que no perece” (Jn 6,27), “verdadera comida y verdadera bebida” (Jn 6,55), su “carne para la vida del mundo” (Jn 6,51). Cristo nos salva, nos guía, nos consuela, nos protege, sacia nuestras necesidades más profundas, colma nuestras esperas, disipa nuestros temores, vence nuestros límites creaturales. Cada Eucaristía nuestra debe ser verdaderamente adhesión total a Jesús Pastor, para “no tener ya hambre y no tener ya sed” eternamente (Jn 6,35).

Compartir este artículo

Las palabras pueden inspirar; compartir puede hacer que lleguen aún más lejos.

Home » Noticias » Salmo XXVIII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Opera M Colabore con nosotros