- El Salmo 95 está recogido casi en su totalidad en 1 Cr 16,23-33 para celebrar el traslado del arca de la Alianza, y fue compuesto probablemente en los años del exilio para el culto litúrgico del Templo. El Salmo refleja las ideas universalistas del Reino de Dios sobre todo el mundo, expuestas en la segunda parte de las profecías de Isaías. Tiene por tanto un carácter mesiánico y escatológico.
- El salmista invita a todos los pueblos (vv. 1-3) y también a toda la creación (“cielos, tierra, mar, campos, árboles de los bosques…”: vv. 11-12) a cantar al Señor un cántico nuevo para que todos conozcan sus prodigios. Él de hecho es el único Dios: las demás divinidades adoradas por los hombres son una nada frente a él (vv. 4-6). Rindan por tanto todos los pueblos culto a Dios, “que viene a juzgar al mundo con justicia y con verdad a todas las gentes” (v. 13).
- ¡Cuánto necesitamos rezar este Salmo en un mundo en el que la idolatría del dinero, del mercado, del poder, parecen sofocar la vida civil y ensangrentar toda la tierra! Necesitamos cantar con gozo y júbilo que Dios al final triunfará completamente sobre el mal y sobre las guerras y, a pesar de todo, en su inmensa misericordia, “sostendrá el mundo para que no vacile” (v. 10).
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