La sección «Testigos de misericordia» con el libro (hojeable) de Nino Savarino. Este lunes, el verbo «amar» y la Obra «perdonar las ofensas».
Un capítulo cada vez del libro de Nino Savarino, gobernador de la Misericordia di Rosolini, amigo de spazio + spadoni y colaborador de diversos proyectos y del blog.
Del Salmo 118 (117)
Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la casa de Israel que él es bueno: es eterna su misericordia. Diga la casa de Aarón: es eterna su misericordia. Digan los fieles del Señor: es eterna su misericordia.
No se puede vivir sin amar porque Dios mismo es amor
Decía el Papa Benedicto XVI: «El amor al prójimo enraizado en el amor a Dios es ante todo una tarea para cada fiel, pero lo es también para toda la comunidad eclesial, y esto a todos sus niveles: desde la comunidad local a la Iglesia particular, hasta la Iglesia universal en su totalidad».
El Papa Francisco enseñaba: «Y Jesús nos dice que la fuente de todo es el amor, que nunca debemos separar a Dios del hombre. Al discípulo de todos los tiempos el Señor le dice: en tu camino, lo que cuenta no son las prácticas exteriores como los holocaustos y sacrificios (v. 33), sino la disposición del corazón con la que te abres a Dios y a los hermanos en el amor».
¡Cuántas veces hemos pronunciado la palabra «amar»! ¡Cuántas veces la hemos escuchado! Poetas, cantantes, escritores y gente común, de norte a sur del mundo, todos han hablado de amor, de amar. ¿Pero realmente es así? ¿Y por qué las guerras? ¿Por qué la violencia? ¿Sobre las mujeres, sobre los menores? ¿Por qué se mira hacia otro lado ante el hermano que pide ayuda? ¿Por qué prevalecen el odio y la venganza? ¿Quizá porque decimos amar de palabra y en cambio no amamos de verdad? En nuestro corazón está el amor, en nuestras entrañas la revancha. Dejémonos guiar por el corazón. ¡Estamos llamados a amar incluso a los enemigos!
El nuestro será un viaje gozoso y hermoso
si amamos a todas las personas que encontramos en el camino
y si vamos más allá de nuestro «yo».
¿Qué podemos hacer en concreto?
Perdonar las ofensas
Seguir a Jesús. Ir al corazón del Evangelio.
A esto nos llama su invitación a «perdonar las ofensas».
Es una voz a contracorriente.
La cultura que respiramos, de hecho, incita a menudo a la rabia, a la reivindicación de los derechos lesionados; alimenta el espíritu de venganza; evoca la lucha incesante contra algo o alguien. Chiara Lubich, al inicio de ese nuevo camino espiritual que da vida al Movimiento de los Focolares, comprendió cuán indispensable era el perdón. Se dio cuenta muy pronto de que, incluso en el pequeño grupo inicial que había descubierto a Dios amor, no era tan fácil mantener vivo el amor mutuo.
Fácilmente había reproches que hacerse, aspectos negativos que señalar, relaciones apesadumbradas por el «polvo» acumulado. De ahí la necesidad de un «pacto de misericordia», de un compromiso decidido a mirarse «nuevos» cada mañana, cubriendo con amor defectos y faltas y confiándolos a la misericordia de Dios.
(Maria Voce, presidenta del Movimiento de los Focolares, 31 de noviembre de 2001)
Puntos de reflexión
«Nadie tiene mayor amor que este: dar la vida por sus amigos» (Juan 15, 13)
Fuente e imagen: Nino Savarino, Testimoni di misericordia, “Testigos de misericordia”

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