Mozambique, Diócesis de Lichinga | Informe sobre el Foro de las Obras de Misericordia

6 noviembre 2026

Redacción

INFORME DEL PRIMER FORO DIOCESANO DE LA PASTORAL DE LAS OBRAS DE MISERICORDIA

(Comisión Diocesana para la Pastoral de las Obras de Misericordia – Diócesis de Lichinga)

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Fecha: 21 de octubre de 2026
Lugar: Aula Magna de la Universidad Católica de Mozambique, ciudad de Cuamba.

1. Introducción

El 21 de octubre de 2026, en el Aula Magna de la Universidad Católica de Mozambique, en la ciudad de Cuamba, se celebró el Primer Foro Diocesano de la Pastoral de las Obras de Misericordia de la Diócesis de Lichinga, bajo el tema del testimonio concreto de la misericordia en la misión evangelizadora de la Iglesia.

El encuentro representó un momento privilegiado de comunión eclesial, reflexión, intercambio de experiencias y discernimiento pastoral, con el objetivo de fortalecer la comprensión y la práctica de las Obras de Misericordia en las comunidades cristianas de la diócesis.

El Foro reunió a delegaciones de 17 parroquias, con un total de 84 participantes, así como a representantes de los diversos movimientos eclesiales diocesanos. La diversidad de participantes permitió compartir experiencias, identificar desafíos y oportunidades, y proponer caminos concretos para promover una pastoral de la misericordia más organizada, participativa y atenta a las necesidades de los más vulnerables.

La realización de esta reunión representó un paso significativo para dar un nuevo impulso a la Pastoral de las Obras de Misericordia en la Diócesis de Lichinga, con la intención de garantizar que la misericordia no permanezca solo como un principio proclamado, sino que se convierta en una práctica permanente en la vida de las comunidades cristianas.

2. Participación de delegaciones de freguesía

Delegaciones de las siguientes 17 freguesías participaron en el Foro:

  1. Parroquia de San José – Catedral de Lichinga;
  2. Parroquia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, Lichinga;
  3. Parroquia del Inmaculado Corazón de María, Lichinga;
  4. Parroquia de San Miguel Arcángel, Cuamba;
  5. Parroquia de San Francisco Javier, Mandimba;
  6. Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Lago (región de Metangula);
  7. Parroquia de San Francisco Javier, Maíaca;
  8. Parroquia del Inmaculado Corazón de María, Cerámica;
  9. Parroquia de Nuestra Señora de Loreto, Etatara;
  10. Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, Mecanhelas;
  11. Freguesía de Mitúcue;
  12. Parroquia de Marrupa;
  13. Parroquia de San Antonio, Mbemba;
  14. Parroquia de Nipepe;
  15. Parroquia de Santa Teresa del Niño Jesús;
  16. Freguesía de Metarica;
  17. Parroquia de Nuestra Señora de Belén, Mitande.

La presencia de las delegaciones demostró el interés de las comunidades cristianas en profundizar la espiritualidad de la misericordia y asumir, de forma más organizada, la misión de cuidar a los hermanos y hermanas que viven en situaciones de sufrimiento, pobreza, exclusión y vulnerabilidad.

3. Apertura Oficial del Foro

Los trabajos comenzaron con la entrada de Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Atanásio Amisse Canira, Obispo de la Diócesis de Lichinga, quien condujo la oración de apertura y dirigió palabras de aliento a los participantes.

En su discurso, el obispo exhortó a los presentes a vivir el Foro en un espíritu de comunión, apertura, responsabilidad y disponibilidad para servir. Subrayó la importancia de aprovechar esta oportunidad de reflexión para fortalecer el compromiso pastoral de la diócesis y promover un testimonio concreto de las Obras de Misericordia en las parroquias y comunidades cristianas.

La presencia del pastor diocesano confirió al encuentro un significado eclesial particular, reafirmando que la Pastoral de las Obras de Misericordia es parte integrante de la misión evangelizadora de la Iglesia.

4. Marco del testimonio de las Obras de Misericordia

Durante la sesión dedicada a explorar el testimonio de las Obras de Misericordia, se destacó la importancia de comprender la misericordia no solo como un sentimiento de compasión, sino como una actitud cristiana que se traduce en actos concretos de amor, solidaridad, acogida y promoción de la dignidad humana.

En este contexto, se recordó la espiritualidad del Jubileo de la Misericordia, subrayando que el cristiano, tras experimentar la misericordia de Dios en su propia vida, está llamado a convertirse en un instrumento de esa misma misericordia para con los demás.

Esta reflexión fue resumida en la frase: “De perdonado a misericordioso.”

El mensaje invitaba a los participantes a reconocer que aquellos que reciben la misericordia de Dios están también llamados a compartirla con sus hermanos y hermanas, especialmente con los pobres, los enfermos, los ancianos, los huérfanos, las viudas, los migrantes y todas las personas que necesitan atención, consuelo y acompañamiento.

El testimonio de las Obras de Misericordia fue así presentado como un camino de conversión personal y comunitaria, capaz de acercar a la Iglesia a las realidades humanas y de hacerla más fiel al Evangelio.

5. Presentación de los objetivos e introducción al trabajo

Posteriormente, el catequista Simão Naueha introdujo los trabajos del Foro, presentando los objetivos de la reunión y el calendario de las actividades planificadas.

Su discurso ayudó a los participantes a comprender los objetivos del Foro, la importancia de la participación activa de cada delegación y la necesidad de desarrollar propuestas pastorales capaces de responder a las situaciones concretas de la diócesis.

La importancia de compartir experiencias entre parroquias también fue enfatizada como una herramienta para identificar buenas prácticas, reconocer desafíos comunes y encontrar soluciones compartidas para una implementación más eficaz de la Pastoral de las Obras de Misericordia.

6. Presentación del tema central: “Las Obras de Misericordia en la Misión Evangelizadora de la Iglesia”

El tema central del Foro, «Las Obras de Misericordia en la Misión Evangelizadora de la Iglesia», fue presentado por el laico Armindo das Neves Jiuaia, quien desarrolló una reflexión bíblica, espiritual y pastoral sobre la importancia de las Obras de Misericordia en la vida de la Iglesia y en su misión de proclamar el Evangelio a través de actos concretos de amor, solidaridad, acogida y servicio a los demás.

El objetivo principal de la presentación fue profundizar en la comprensión de las Obras de Misericordia como una expresión esencial de la fe cristiana y un instrumento privilegiado de evangelización, ayudando a los participantes a reconocer que la proclamación de Jesucristo debe estar siempre acompañada por actitudes concretas de cuidado, compasión y promoción de la dignidad humana.

6.1. Objetivos de la presentación

La reflexión sobre el tema central se propuso alcanzar los siguientes objetivos:

  • Comprenda el fundamento bíblico de las Obras de Misericordia;
  • Reconocer la misericordia como una dimensión esencial de la evangelización;
  • Identificar las necesidades concretas de las comunidades de la Diócesis de Lichinga;
  • Reevaluar la propia acción pastoral a la luz del Evangelio;
  • Identifique las Obras de Misericordia que, a nivel personal, han sido descuidadas;
  • Hacer compromisos concretos de servicio a nuestros hermanos y hermanas, especialmente a los más vulnerables;
  • Fortalecer la colaboración entre sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos en la promoción y el testimonio de las Obras de Misericordia.

6.2. El Fundamento Bíblico de las Obras de Misericordia

Durante la presentación, se enfatizó que las Obras de Misericordia son acciones concretas de caridad y amor al prójimo, tradicionalmente organizadas por la Iglesia en dos categorías: siete Obras de Misericordia Corporales y siete Obras de Misericordia Espirituales, en un total de catorce prácticas que guían a los cristianos a vivir la caridad en las diversas situaciones de la vida humana.

El orador destacó que el origen y el fundamento de cada obra de misericordia se encuentran en Jesucristo, cuya vida se caracterizó por la cercanía a los pobres, a los enfermos, a los marginados y a los excluidos. Jesús se acercó a los que sufrían, acogió a los pecadores, alimentó a las multitudes, curó a los enfermos, consoló a los que lloraban y devolvió la dignidad a aquellos que eran rechazados por la sociedad.

En este sentido, el principal punto de referencia para la reflexión fue el Evangelio según Mateo, en particular Mt 25, 35-36, en el cual Jesús afirma:

“Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, era forastero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, estaba en la cárcel y fuisteis a visitarme.”

Este pasaje bíblico ha sido presentado como uno de los fundamentos centrales del testimonio de las Obras de Misericordia, porque revela que el amor a Cristo se manifiesta concretamente en el servicio prestado a los hermanos y hermanas necesitados.

La reflexión se profundizó a través de las palabras de Jesús en Mt 25, 40:

“Todo lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”

Los participantes fueron así invitados a comprender que cada acto de caridad, cada visita a un enfermo, cada acto de ayuda a una familia necesitada y cada acto de acogida representan oportunidades concretas para encontrar y servir al propio Cristo.

También se recordó el testimonio de Jesús en Mt 9, 36: «Al ver a las multitudes, se compadeció de ellas.»

La compasión de Jesús enseña que un cristiano no debe mirar a las personas meramente como números, problemas o destinatarios de asistencia, sino como hermanos y hermanas dotados de dignidad y merecedores de atención, respeto y amor.

6.3. Las Obras de Misericordia como Dimensión Esencial de la Evangelización

En su presentación, el orador destacó que la Iglesia no evangeliza solo cuando proclama la Palabra de Dios, celebra los sacramentos, enseña la doctrina u organiza encuentros y foros pastorales. La Iglesia también evangeliza cuando se acerca al sufrimiento humano y toca las heridas de las personas con el corazón misericordioso de Cristo.

Las Obras de Misericordia fueron, por tanto, presentadas no como actividades secundarias de la vida eclesial, ni como meras intervenciones de asistencia social, sino como manifestaciones concretas del Evangelio y expresiones de la fe cristiana vivida en el día a día.

La reflexión procuró demostrar que la evangelización se hace más creíble cuando las palabras van acompañadas de actitudes concretas de solidaridad, escucha, acogida, acompañamiento y servicio. Proclamar a Cristo significa también reconocer la dignidad de cada persona, defender a los más vulnerables, confortar a los que sufren y promover relaciones de fraternidad en las familias y comunidades.

De este modo, los participantes fueron invitados a reconocer que el testimonio de las Obras de Misericordia constituye un camino de conversión personal y comunitaria, que permite a la Iglesia estar cada vez más cercana a las personas y más fiel a la misión recibida de Jesucristo.

6.4. La realidad de la Diócesis de Lichinga y los desafíos de la misericordia

Al vincular el tema a la realidad pastoral de la Diócesis de Lichinga, la presentación reconoció las riquezas humanas y espirituales presentes en las comunidades, al mismo tiempo que llamó la atención sobre las diversas situaciones de sufrimiento y vulnerabilidad que exigen una respuesta cristiana organizada de solidaridad.

Entre los desafíos enfrentados por la acción pastoral, se destacaron la pobreza, el desempleo, el hambre, la enfermedad, el abandono, el desplazamiento de poblaciones, la violencia, la vulnerabilidad de los niños, la soledad de los ancianos, las dificultades enfrentadas por las familias y otras situaciones que comprometen la dignidad y el bienestar de las personas.

Ante esta realidad, la reflexión ha propuesto un cambio de perspectiva en la forma en que la misión evangelizadora es comprendida y realizada. La cuestión fundamental no se debe limitar a preguntar cuántas personas son alcanzadas por la evangelización, sino que debe incluir también una preocupación: ¿cuántas personas encuentran, en el seno de las comunidades cristianas, el rostro misericordioso de Cristo?

En este contexto, los participantes fueron invitados a identificar las necesidades concretas de sus respectivas parroquias y comunidades, reconociendo que el testimonio de las Obras de Misericordia exige atención a la realidad, capacidad de escucha, discernimiento pastoral y disponibilidad para actuar.

La presentación enfatizó, por lo tanto, la necesidad de pasar de una pastoral enfocada únicamente en la realización de actividades a una pastoral capaz de reconocer a las personas que sufren, de acercarse a ellas y de responder a sus necesidades de forma concreta y organizada.

6.5. Examen de conciencia y conversión pastoral

Otro aspecto importante de la presentación fue la invitación a revisar el propio trabajo pastoral y a emprender un camino de conversión personal. El orador animó a los participantes a examinar cómo viven la misericordia en sus propias familias, parroquias, comunidades religiosas, movimientos y servicios eclesiales.

La reflexión buscó despertar la conciencia de que, aunque los cristianos proclamen la importancia de la caridad, pueden existir situaciones y necesidades que pasan desapercibidas, así como Obras de Misericordia raras veces practicadas o desatendidas.

En este sentido, se propuso una pregunta para el examen de conciencia, dirigida directamente a cada agente pastoral:

“Cuando miro la realidad de mi parroquia, ¿veo personas o solo problemas?”

Esta cuestión invitó a los participantes a ir más allá de una visión puramente administrativa o asistencial de la pastoral, reconociendo en cada persona a un hermano o una hermana que merece ser escuchado, acogido y acompañado.

El ejercicio de reflexión buscó ayudar a cada participante a identificar las Obras de Misericordia que ha descuidado, a reconocer los límites de su propia acción y a descubrir nuevas posibilidades de servicio. La conversión pastoral fue presentada como un proceso que comienza en el corazón de cada cristiano y toma forma en la transformación de actitudes, prioridades y prácticas comunitarias.

6.6. Compromisos concretos y colaboración pastoral

La presentación terminó con un llamamiento a pasar de la reflexión a la acción, animando a los participantes a asumir compromisos concretos y realistas para vivir las Obras de Misericordia en sus propias comunidades.

Se destacó la importancia de reforzar la colaboración entre sacerdotes, religiosos y religiosas, y laicos, reconociendo que promover la misericordia es una responsabilidad compartida por todo el Pueblo de Dios.

En este contexto, el testimonio de las Obras de Misericordia exige iniciativas organizadas, participación comunitaria, acompañamiento pastoral y coordinación entre las diversas estructuras eclesiales, para que los actos de caridad no dependan solo de la buena voluntad de los individuos, sino que se conviertan en parte integrante de la vida parroquial.

Los participantes fueron así invitados a transformar la reflexión sobre el tema central en actitudes concretas de servicio, priorizando el acompañamiento de los enfermos, el apoyo a familias vulnerables, la atención a los ancianos, la acogida de quienes sufren y otras iniciativas adecuadas a las necesidades de cada comunidad.

6.7. Debate y principales implicaciones pastorales

La presentación suscitó una discusión animada, durante la cual los presentes tuvieron la oportunidad de intervenir, compartiendo experiencias, preocupaciones y propuestas sobre el testimonio de las Obras de Misericordia en sus respectivas parroquias.

El debate fue moderado por el Padre Rogério Muchir, párroco de la Parroquia de San José – Catedral de Lichinga, quien coordinó las intervenciones e incentivó la participación de los presentes.

El momento representó una oportunidad para una reflexión catequética y pastoral más profunda, fortaleciendo la conciencia de que las Obras de Misericordia son parte integrante de la misión evangelizadora de la Iglesia y exigen un compromiso constante con las necesidades concretas de las personas.

La reflexión fortaleció la convicción de que proclamar a Cristo significa cuidar a los hermanos y hermanas, escuchar a los que sufren, defender la dignidad humana y promover la fraternidad. Destacó también la necesidad de reforzar la organización pastoral, la colaboración entre los agentes eclesiales y la definición de compromisos concretos que permitan la continuidad de la misión en las comunidades.

En suma, el tema central dejó como principal invitación la necesidad de que cada cristiano y cada comunidad evalúe su forma de vivir la misericordia, reconociendo que la fe se hace visible cuando se traduce en actos concretos de amor al prójimo.

El mensaje principal de la reflexión puede resumirse en esta afirmación: la misericordia no es una actividad secundaria de la Iglesia, sino una forma concreta de hacer visible el Evangelio y revelar el rostro misericordioso de Jesucristo al mundo.

7. Trabajo de grupo: desafíos, oportunidades, prioridades y plan de acción diocesano

En la siguiente fase, los participantes fueron divididos en grupos de trabajo, cada uno compuesto por ocho miembros de diferentes parroquias, con el objetivo de promover el intercambio de experiencias y garantizar una perspectiva más amplia sobre la realidad pastoral de la diócesis.

Los grupos reflexionaron sobre los desafíos y oportunidades existentes en el testimonio de las Obras de Misericordia, buscando identificar las principales necesidades de las comunidades y proponer medidas concretas para reforzar esta dimensión de la pastoral diocesana.

La composición heterogénea de los grupos permitió que cada participante contribuyera con su propia experiencia, dando voz a las preocupaciones y esperanzas de los cristianos de las diferentes parroquias.

Las discusiones produjeron contribuciones consideradas importantes para la definición de prioridades pastorales y para el desarrollo de un plan de acción diocesano orientado a la promoción, animación y coordinación del testimonio de las Obras de Misericordia.

Este ejercicio de reflexión compartida demostró la importancia de construir un ministerio pastoral participativo, en el cual las decisiones e iniciativas se fundamentan en la realidad de las comunidades y en el compromiso compartido de sus miembros.

El trabajo en grupo representó, por lo tanto, un hito fundamental en el paso de la reflexión a la acción, sentando las bases para una intervención pastoral más organizada y duradera.

8. Recomendaciones y compromisos asumidos

Al cierre de los trabajos, se presentaron varias recomendaciones para fortalecer la organización y el testimonio de las Obras de Misericordia en las parroquias de la Diócesis de Lichinga.

Las principales recomendaciones incluyen:

8.1. Creación de equipos parroquiales

Cada parroquia debe constituir su propio equipo parroquial para la Pastoral de las Obras de Misericordia, con el acompañamiento de su respectivo párroco y la participación de agentes pastorales y de los fieles laicos.

Estos equipos serán responsables de promover, animar, coordinar y acompañar iniciativas concretas relacionadas con las Obras de Misericordia, en colaboración con la Comisión Diocesana.

8.2. Dedicar un día anual a las Obras de Misericordia

Se recomendó que cada parroquia dedique un día al año al testimonio concreto de las Obras de Misericordia, a través de actividades de oración, visitas a los enfermos, acompañamiento a los ancianos, apoyo a familias vulnerables, asistencia a los necesitados y otras iniciativas adecuadas a la realidad local.

Esta práctica debe ayudar a las comunidades a transformar la misericordia en un compromiso regular, evitando que las acciones de caridad se limiten a momentos ocasionales.

8.3. Celebración de la Via Misericordiae

La celebración de la Via Misericordiae también fue recomendada como un momento de oración, meditación y contemplación de la misericordia de Dios, acompañada por el compromiso de traducirla en actos concretos de amor al prójimo.

La celebración debe contribuir a profundizar la espiritualidad de la misericordia y fortalecer el vínculo entre la oración y la acción pastoral.

8.4. Cumplimiento del plazo establecido

Las parroquias fueron invitadas a implementar las recomendaciones, en particular la creación de equipos parroquiales, hasta el primer domingo de noviembre de 2026, a fin de garantizar el lanzamiento efectivo de la organización pastoral en todas las comunidades.

Estas recomendaciones representan un compromiso colectivo para fortalecer la Pastoral de las Obras de Misericordia en la diócesis y promover una Iglesia cada vez más cercana a aquellos que más lo necesitan.

9. Palabras de clausura del obispo diocesano

En sus palabras de clausura, Su Excelencia Reverendísima, Monseñor Atanasio, Obispo de la Diócesis de Lichinga, comenzó por agradecer a todos los presentes su disponibilidad y participación, reconociendo el empeño de las delegaciones parroquiales y de los organizadores para hacer posible el encuentro.

El obispo elogió la iniciativa del Foro, considerándola una oportunidad importante para fortalecer la organización y el testimonio de las Obras de Misericordia en la diócesis.

En su mensaje, animó a los participantes a dar continuidad al trabajo ya iniciado, transformando las reflexiones y recomendaciones del encuentro en acciones concretas en las respectivas parroquias.

El discurso reiteró la necesidad de que la Pastoral de las Obras de Misericordia sea asumida como una responsabilidad de toda la comunidad cristiana, en comunión con el pastor diocesano, los sacerdotes, los religiosos y religiosas, y los fieles laicos.

El encuentro también se enriqueció en el contexto de las experiencias adquiridas en otras diócesis, incluidas las de más allá de las fronteras, subrayando la importancia de aprender de otras iniciativas y adaptar las mejores prácticas a la realidad pastoral de la Diócesis de Lichinga.

10. Santa Misa y envío de los embajadores de las Obras de Misericordia

El Foro concluyó con la celebración de la Santa Misa y el envío de los embajadores de las Obras de Misericordia, un momento de particular significado espiritual y pastoral.

Durante la celebración, los participantes recibieron el mandato de ser testigos y promotores de la misericordia en sus comunidades, asumiendo la misión de llevar el amor de Dios a sus hermanos a través de actos concretos de servicio, solidaridad y caridad cristiana.

Como señal visible de este compromiso, los embajadores fueron obsequiados con el pañuelo rojo, un símbolo de la misión que están asumiendo y de su vínculo con la iniciativa que los une. Este gesto fue presentado como una forma de rendir homenaje a los promotores de esta misión, a spazio + spadoni y a Opera M, y de reforzar la identidad de los participantes como trabajadores comprometidos en promover las Obras de Misericordia.

El mandato misionero recordó a todos que la participación en el Foro no representa el fin de una actividad, sino el inicio de una renovada responsabilidad pastoral. Cada embajador está llamado a llevar a sus propias comunidades el espíritu de comunión, el mensaje del Evangelio y el compromiso de hacer visible la misericordia en las relaciones humanas y en la vida de la Iglesia.

11. Conclusión

El 1.er Foro Diocesano de la Pastoral de las Obras de Misericordia representó un hito importante en el caminar pastoral de la Diócesis de Lichinga, ofreciendo un espacio de comunión, formación, reflexión, compartir y discernimiento.

La participación de las 17 delegaciones parroquiales, la reflexión sobre el tema central, los trabajos en grupo y la formulación de recomendaciones demostraron la necesidad de fortalecer una pastoral organizada y comprometida con un testimonio concreto de misericordia.

El Foro permitió reafirmar que las Obras de Misericordia son una parte esencial de la misión evangelizadora de la Iglesia, porque hacen visible el amor de Dios a través de la acogida, la cercanía, la solidaridad y el servicio a los más vulnerables.

La creación de equipos parroquiales, la dedicación de un día al mes a las Obras de Misericordia y la celebración de la Via Misericordiae constituyen pasos concretos para garantizar la continuidad de los compromisos asumidos.

El verdadero fruto de este encuentro será, por lo tanto, la capacidad de cada parroquia de transformar las decisiones tomadas en prácticas pastorales permanentes, involucrando a los fieles y respondiendo a las necesidades reales de las comunidades.

La esperanza es que este Foro marque el inicio de una nueva fase para la Diócesis de Lichinga, en la que cada cristiano, consciente de haber recibido la misericordia de Dios, se convierta, a su vez, en un instrumento de Su misericordia para con los demás.

“De quienes recibieron misericordia para quienes muestran misericordia”: que este sea el compromiso que guíe el caminar pastoral de la Diócesis de Lichinga.

Cuamba, 21 de octubre de 2026

Fuente e imágenes: Diócesis de Lichinga

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